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La recomendación es clara: hacer cuarentena para no contagiar ni contagiarse de coronavirus. Sin embargo, hay dos posibles consecuencias negativas que ya algunas personas están notando.

Se trata de la ansiedad y el sobrepeso por falta de actividad física, las que pueden terminar como compañías no deseadas durante el aislamiento social.

Según expertos, el encierro, sumado a la preocupación por la contingencia, aumentan la ansiedad y, en consecuencia, las ganas de comer alimentos no siempre saludables.

Naturalmente vamos a estar preocupados, vamos a estar ansiosos. Las medias que se están tomando a nivel de cuarentena, por muy positivas que sean del punto de vista de contingencia va a generar un estrés adicional en las personas”, comenta Carlos Ibáñez, psiquiatra de la Clínica Las Condes.

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Y ese estrés podría generar otro problema: intentar calmar la ansiedad picoteando alimentos que no siempre son de lo más recomendables, lo que, en consecuencia, puede llevar al sobrepeso mientras estamos combatiendo el contagio de la pandemia.

“Esto se viene complejo en las próximas semanas. Lo que a uno lo calma es comer y muchas veces no nos decidimos a preparar comida de buena calidad, sino que lo que tenemos a mano, que son alimentos procesados“, señala María José Escaffi, nutrióloga de la Clínica Las Condes.

En la misma línea, añade que “tenemos que estar preocupados, porque Chile es el país con mayor obesidad y tasa de sobrepeso en el mundo, nuestra población tiene esa patología y la verdad es que predisponen a que este virus sea más intenso y de mayor rango de morbilidad”.

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