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No es sorpresivo decir que con el paso de los años, el matrimonio en la población adulta ha ido disminuyendo. En Chile en el año 1987 los matrimonios eran más de 95 mil, pero tres décadas más tarde esa cifra bajó a 61 mil.

Este fenómeno, sin embargo, es contrario en el segmento de los adultos mayores. Según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) hoy los matrimonios de personas mayores de 75 años crecieron en porcentaje respecto a los jóvenes un 45% más que hace 10 años atrás.

En esa línea, existen varios casos que reflejan que no existe un límite de edad para contraer matrimonio.

María del Carmen Pérez y Luis Castro se casaron cuando tenían 75 y 70 años, respectivamente.

Se conocieron en la iglesia de su barrio cuando eran niños pero formaron vidas separadas. Muchos años más tarde, ambos con hijos mayoresse reencontraron y decidieron empezar una relación donde estuvieron juntos como pareja por 13 años hasta que decidieron contraer matrimonio.

“Me dijo ‘casemónos, viejita’ para que le sirvamos al Señor bien y ya está”, explicó María del Carmen Pérez.

“Fue muy bonito cuando decidimos casarnos. Cuando ella iba entrado a la iglesia se veía muy bonita. Fue emoción muy grande, casi lloré”, relató Luis Castro.

Para Claudia Dechent, Neuropsicóloga miembro de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile, estos casos sólo nos sorprenden porque no estamos acostumbrados a ver a personas mayores en esa etapa de su vida.

Tenemos asociados ciertos prejuicios y estereotipos a la vejez, como que dejan de ser personas después de jubilar, dejan de tener un rol en la vida y dejan de ser una persona que tiene derecho a vivir su vida amorosa y sexual“, comentó.

 

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