Por Efraín Leiva
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Comida, alcohol y aglomeraciones. Eso es lo que se veía de lunes a viernes en un bar clandestino que funciona desde las ocho de mañana hasta las cuatro de la tarde en las inmediaciones de la Vega Central.

En plena pandemia y pese a la prohibición de funcionamiento, el local operaba en un horario ideal para que la policía no puedan captarlo. Sin embargo, un equipo de CHV Noticias recibió una denuncia y se dirigió al lugar para corroborar la información.

Tras varios días asistiendo al lugar, se constató la presencia de entre 10 a 15 personas en su interior, la mayoría de ellos, trabajadores de la Vega. 

Con todos los antecedentes se interpuso la denuncia ante Carabineros, que al llegar al lugar detuvo a 17 personas, entre clientes trabajadores, la dueña del bar y un trabajador.

“Mantengo a mi papá y a mis dos hijas. No tengo cómo sobrevivir, no tengo plata. No tengo ningún sustento. A mí nadie me ayuda”, explicó la propietaria del local, quien arriesga millonarias multas.

“Sé que estoy mal, pero tengo que comer”, lamentó. Así como ella, los comensales sabían que cometían un acto ilícito.

En tanto, la subsecretaria de Salud, Paula Daza, condenó el hecho. “Es muy grave, porque es en estos lugares donde hemos tenido brotes y un aumento de los casos, por lo tanto, hacemos un llamado a que las personas respeten las medidas sanitarias. Aquellos locales que no pueden abrir, es porque tienen más riesgo de contagio”.

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