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Este 10 de febrero se cumple un año de la desaparición de Fernanda Maciel Correa, una joven embarazada que a pocos meses de dar a luz a Josefa, desapareció.

Un equipo de Reportajes de CHV Noticias tuvo acceso exclusivo a documentos que mantienen en pie a tres hipótesis sobre el paradero de esta joven.

La investigación que encabeza la Fiscalía Centro Norte es secreta, por lo tanto, desconocemos si los antecedentes testimoniales y documentales expuestos en este reportaje corresponden o no a líneas investigativas por parte de la fiscal Patricia Varas

La primera hipótesis corresponde a una cámara en el sector que ve a Fernanda cruzando la calle. Fer entró a la bodega de Felipe Rojas, vecino de Fernanda, quien estaba al interior de una bodega.

La cámara no logra captar a Fernanda entrar a la vivienda, pero se ve cuando los perros salen al momento que Felipe abrió la reja. Desde un principio, Felipe negó el hecho y lo convirtió en sospechoso.

La madre de Fernanda cuestionó el accionar de las policías y la tardanza en revisar la bodega ocho meses después de la desaparición.

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Varios fueron los peritajes que realizaron tanto la Policía de Investigaciones como Carabineros. Uno de ellos fue en la casa de Luis Pettersen, pareja de Fernanda que, al momento de desaparecer, llevaban un poco más de un año de relación.

El peritaje en la casa de Pettersen incluyó tres excavaciones con equipos especializados, pero no arrojó ningún resultado.

La segunda hipótesis apunta a que, de acuerdo con relatos de testigos, Fernanda Maciel tenía vínculos con narcotraficantes.

El día anterior a su desaparición, Fernanda tuvo un encuentro con Alexander Oyarzún Pérez, quien tiene antecedentes por robo, tráfico de drogas y tenencia ilegal de armas.

De acuerdo con el testimonio de testigos, ambos se reunieron y Alexander cambió el tono de la conversación y apuntaba a que no lo podía fallar.

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“Lo que se dice es que este tipo la retaba. No me puedes cagar con la droga, no me vas a cagar, no me vas a cagar. Se supone que este tipo le había pasado droga para que la guardara o la vendiera”, relató un testigo.

Al día siguiente, Fer y su hija en su vientre desaparecieron.

La última hipótesis trata sobre la amistad entre Fernanda Maciel y Maximiliano Llojani, miembro del clan de narcotraficantes conocido como Los Flores.

Fernanda ingresó a un sistema abierto del Sename en 2007, cuando tenía 12 años.

Al interior del recinto, la joven mantuvo amistad con un hombre de la población Irene Frei, en el sector del Canal El Carmen. Su nombre es Joel Maximiliano Cuevas Flores, miembro de Los Flores, un clan de narcotraficantes.

Ambos mantuvieron una relación que posteriormente le traería problemas a la pareja de Cuevas, Francesca Denisse Orellana Contreras, quien amenazó de muerte a Maciel.

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Meses antes de la desaparición de Fer, un operativo policial permitió el arresto de dos bandas de narcotraficantes en la Población Irene Frei. 27 personas fueron capturadas, entre ellas, Francesca, quien ingresó a la cárcel de San Miguel por tráfico de drogas.

Estando al interior del recinto penitenciario, se enteró que Fernanda estaba embarazada y supuso que el hijo era no era de Pettersen.

Fer y la pareja de Francesca, seguían en contacto y fue él quien insistía en visitar a Maciel.

Esta hipótesis revelaría que hay una alta probabilidad de que Francesca Orellana haya descubierto la relación que mantenían su pareja y Fernanda.

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