Por Marta Escalona
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La demanda por amonio cuaternario y también por alcohol gel se disparó tras confirmarse los primeros casos de COVID-19 en Chile. Ante la sorpresiva alza en las ventas, nuevas marcas y etiquetas entraron al mercado. Así, estos productos comenzaron a venderse masivamente en ferias y también por comerciantes ambulantes. Pero, ¿podemos confiar en su efectividad?

Algunos de los productos tienen etiquetas con marcas y resolución sanitaria y varios están a la venta en el comercio formal. Se quiso comprobar la validez de estos registros, pero al buscar en la página del Instituto de Salud Pública (ISP) no se encontró nada.

La Policía de Investigaciones (PDI) ha detectado algunas plantas clandestinas, donde se elaboran productos químicos sin autorización, cuya demanda ha crecido en el contexto de la pandemia.

En una planta de elaboración en la comuna de San Joaquín fue encontrado un alcohol gel que tiene puesta una etiqueta, como si contara con todas las autorizaciones, sin embargo, en el lugar nadie regula la calidad ni los componentes reales del producto que estará a la venta, porque formalmente, la fábrica no está en ningún registro del ISP.

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Un equipo de CHV Noticias juntó varios tipos de productos de marcas poco conocidas y los derivó a un laboratorio, en donde un grupo de expertos analizó las muestras. Los resultados son sorprendentes.

Con respecto al alcohol gel, la mayoría de los productos ofrece una concentración de etanol igual o superior al 70% en sus etiquetas, mientras que otros envases no señalan el porcentaje. Al examinarlos, resultó que ninguno de los productos cumple con el mínimo de 70% del componente.

La concentración máxima encontrada en los alcohol gel apenas supera el 50% de etanol. Dos de los productos presentan incluso una concentración menor al 12% de etanol, como uno, cuya etiqueta ofrece un 75% del ingrediente activo, pero que, según los análisis, sólo tiene un 3,7% de concentración.

César Sáez, académico de Ingenieria Química de la Universidad Católica, advierte que la comercialización de este tipo de productos es “extremadamente peligrosa, por cuanto genera una sensación de falsa seguridad que pudiera provocar más contagios, en vez de prevenir la diseminación de la enfermedad”.

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Nada se sabe sobre la elaboración. Son productos cuyas marcas no están registradas en el ISP y tampoco cuentan con resoluciones válidas, aún cuando en sus envases contengan algún código.

Heriberto García, del ISP, es enfático en señalar que “no contar con registro sanitario no asegura efectividad y calidad del producto”.

Por otro lado, un amonio cuaternario comprado en una tienda del comercio formal en Maipú, tiene una etiqueta con marca, incluso un registro sanitario impreso en su envase. Sin embargo, no señala los detalles del contenido.

Al analizarlo, se determinó que la botella contiene solamente 0,03% del activo. La concentración es tan baja que este producto no desinfecta y es 60 veces menos efectivo que un limpiapisos común.

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Como ninguna marca está registrada en el ISP, el equipo intentó ubicar a los productores, pero las etiquetas no aportan suficiente información. Sólo un alcohol gel menciona un sitio web, no obstante, al ingresar, dirige a una página en construcción. La misma marca, MdClean, menciona un laboratorio, pero desde éste aseguran que no son los fabricantes del producto.

Sobre el amonio cuaternario, no hay registros de laboratorio en su etiquetado, sólo una resolución y una dirección, que según las averiguaciones del equipo de CHV Noticias, no existen.

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