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El pasado 22 de agosto del 2016, Macarena Valdés, una joven activista ambiental, fue encontrada muerta por su hijo en Panguipulli. El cuerpo estaba colgado de una viga, por lo que de inmediato se habló que se trataba de un suicidio.

Sin embargo, su familia nunca creyó esta versión, principalmente porque no existían indicios para que tomara esta decisión. Por tal razón, pidieron que se exhumara el cuerpo y se realizara una nueva autopsia.

Los nuevos peritajes determinaron que no se trataba de un suicidio, por lo que quedó al descubierto la autopsia negligente por parte del médico legista, además de la débil investigación de la Fiscalía, que cerró en dos oportunidades el caso por tratarse de un suicidio.

La reconstrucción de sus últimos días de vida y las hipótesis de la familia, en el siguiente Reportaje a Fondo del periodista Alejandro Vega.

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