Por Daniela Durán Alviña
{"multiple":false,"video":{"key":"oVr10KINVX","duration":"00:08:24","type":"video","download":""}}

A 10 años de la catástrofe natural que cobró más de 500 víctimas fatales, un equipo de Reportajes de CHV Noticias volvió a una de las zonas afectadas en la costa del Maule, donde en 2010 se realizó una de las búsqueda de personas desaparecidas tras el tsunami.

“Porque el agua me hundía y volvía a salir a flote con el chaleco, porque aparte del agua venían palos, venían cuerpos. Pensé que iba a morir, yo pensé siempre que iba a morir”, cuenta Sofía y escucharla impacta. Es muy amable y sonriente, pero su pena se nota.

Perdió a su hijo el 27 de febrero del 2010 cuando el terremoto magnitud 8.8° Richter afectó desde Valparaíso a La Araucanía; 35 minutos más tarde un tsunami arrasó con casi la totalidad de La Perla del Maule.

Fueron 521 personas las que murieron en todo el país, 104 de ellos en Constitución.

Nunca pensamos que la ola iba a ir por el río, pensamos solamente que era el terremoto”, comentó Sofía en 2010. Ahí la conocimos y acompañamos en su búsqueda.

“Mi suegro tomó al niño y subió a la embarcación, y cuando yo los fui a pisar la cuerda se rompió y se los llevó la corriente primeramente a ellos. El bote estaba amarrado, así que se lo llevó arrastrando la corriente y ahí subimos nosotros a la otra embarcación que teníamos a la siga de ellos. Cuando yo ya venía por la misma parte era cuando venía la primera ola y ellos iban y la corriente se los llevó más adelante a ellos. Nunca pude llegar a alcanzar a mi hijo“, narró.

Lee también: Lecciones del 27F: Los cambios que ha tenido la Onemi desde la tragedia en 2010

Fue la última vez que vio a su pequeño Emilio y no pudo alcanzarlo. Ella luego fue arrastrada por el tsunami, pero logró salvar con vida. Increíblemente esta familia se levantó y en las mismas aguas donde perdieron a Emilio trabajan a diario. Tienen un barco pirata que recorre la misma Isla Orrego donde hoy está el memorial del 27/F. Ahí está Emilito y también las hijas y nieta de Sandra. Una mujer fuerte. Linda, amable. La conocí en 2010, al igual que a Sofía. Las acompañamos en la búsqueda de sus seres queridos.

No merecía morir así”

“Mi hija mayor, tenía 25, la otra tiene 7 y mi nieta que tiene 4”, nos contaba Sandra Contreras en 2010.

Las tres niñas estaban acampando en la Isla Orrego para tener un puesto para la noche veneciana que sería el día siguiente. Ni las hijas ni la nieta de Sandra aparecieron. Toda su familia se fue ese 27/F.

Hoy es quien ha luchado por el memorial de Constitución, donde las familias de quienes nunca se encontraron sus restos pueden ir que dejarles una flor.

“Porque aquí quedaron, aquí estuvieron sus últimas horas, sus últimos momentos, todo. Estaban las tres juntas, yo estaba trabajando”, comentó.

Los relatos hablaban de una ola gigante que se llevó automóviles con familias completas en su interior. 150 metros avanzó el agua, incluso llegó hasta la plaza del pueblo. Sofía se salvó del tsunami.

Él era un angelito y no merecía morir así. Porque yo anduve en el agua y yo sé lo que es luchar en el agua, imagínate un cuerpecito de 4 años”, dijo Sofía.

“No hemos parado, no hemos descansado nunca. En una manera, es parte cómo nos hemos ganado la vida, pero al mismo tiempo para nosotros tiene otro significado, porque el Emilito nunca apareció, su cuerpo está aquí en el río. Yo soy más feliz en el río, en la parte que soy más feliz en mi vida, porque aquí yo llego con mis niñitas y aquí yo me siento como en mi casa. Estamos todos juntos”, agregó.

Lee también: Lecciones del 27F: Cómo ha cambiado el SHOA desde el fatal terremoto y tsunami

“Ya no sabemos qué hacer ya, ya no sabemos dónde buscar porque ya hemos buscado por tantos lados y no aparecen. Eso es lo más terrible: que no aparecen”. Ese era el angustiante relato de Sandra en 2010. Relata que hasta hoy escuchar un helicóptero la transporta al 27/F.

“Terrible, porque ahí pensé que las perdí y ahí salí a buscarlas, los mismo helicópteros. Yo siento un helicóptero y tengo un terror porque se me imaginan tantas cosas, porque en este tiempo habían muchos helicópteros y llegaban con los cuerpos y yo allá corría para ver si era una de las mías”, contó.

“No, mi esperanza siempre ha sido que están vivas, todavía pienso yo que de repente van a llegar, me van a tocar la puerta y me van a decir ‘mamá, llegué'”, agregó. Han pasado 10 años y las esperanzas de tener a sus hijas vivas no terminan.

“Era gente que corría hasta el cerro y gente que bajaba desesperada al borde río, en busca de sus familiares si esa fue la principal desesperación. Toda la gente triste, nadie quería trabajar, no había impulso de la economía. La impresión de una guerra, de que había caído una bomba, estaba todo en el suelo, que no estaba el banco, que la iglesia se había desmoronado”, comentó el alcalde de Constitución. La gente estaba deprimida, la economía no avanzaba.

Lee también: Así se ve Chile desde el espacio: Las postales en alta definición que captó Google Earth

“La gente pensaba mucho que era el último día de su vida, yo nunca tuve esa sensación. Me sentí protegida por la casa, sí. Esta casa y la de mi abuela que está a la vuelta son las únicas dos viviendas que quedaron en pie esa noche”, dijo.

Increíblemente pudimos reconocer una de las casas que vimos en el 2010 tras el tsunami. Sus cimientos resistieron al tsunami. Hoy es la casa de veraneo de los Riquelme.

“Ojalá que nunca más vaya a haber una negligencia, tanta confusión que hubo en esos días porque para mi era doloroso ver las noticias y ver que la presidenta decía que no había tsunami y yo buscando a mi hijo. Ni siquiera yo los había visto en la tele. No conocía los tsunami“, aseguró.

Por eso esa noche, Sofía decidió arrancar tras el terremoto por el mar. Tras años de investigación, nunca hubo responsables. Las familias de las víctimas de las zonas afectadas por el tsunami serán indemnizadas por el Estado. Pero nada, nunca podrá borrar lo que pasó ese 27F.

Tags:

Deja tu comentario