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Camila Pastén es enfermera y madre de Dante, un lactante de nueve meses, con el que día a día debe salir a trabajar a una sala de pacientes críticos.

Cada jornada de trabajo, la profesional de 29 años combina su rutina de mamá, con el compromiso de estar presente en la batalla más importante que enfrenta el personal de salud en el último tiempo.

La historia de Camila se traza en la primera línea de pacientes críticos del Hospital de la FACh, en donde realiza sus turnos tras dejar a su pequeño hijo en la sala cuna que dispuso el recinto asistencial. Él también, sin siquiera saberlo, es parte de esta batalla contra el coronavirus.

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“Dante se queda toda la noche con una técnica y a las siete de la mañana llega otra persona y hacen cambio de personal. Él tiene que estar listo, con su leche, cambiado de ropa, impecable para que después venga la mamá y lo reciba”, relata Ivette Ormazabal, directora de la sala cuna.

El día a día en esta unidad, es como su nombre lo dice, crítico. Y es que la exposición al virus es constante, no sólo en este hospital, sino en todos los del país.

Camila es el reflejo de muchas mamás que hoy enfrenten la pandemia desde una sala de urgencias y también desde el cuidado irrestricto de sus hijos. El trabajo es de alto riesgo, pero más vital que nunca por estos días.

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