Por Florencia Valenzuela Prat
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La pasta de dientes, ibuprofeno o jabón son elementos básicos y que utilizamos seguido. Pero de lo que no nos percatamos es que todos estos productos contienen elementos contaminantes y que van a parar al río y a las aguas servidas de la Región Metropolitana.

Así lo detalló una investigación que realizó la Universidad de Chile, liderada por el académico de Ciencias Químicas y Farmacéuticas, Pablo Richter.

Compuestos encontrados a través de un novedoso formato de extracción en base a láminas de corcho y que permitieron llegar a una preocupante conclusión.

Según Richter “se encontraron ibuprofeno, paracetamol, productos de cuidado personal como el triclosán y otros productos alimenticios donde hay parabenos. Todos en  concentraciones de hasta 20 a los 8 ug/l (microgramos por litro) de estos contaminantes llamados emergentes”.

Todo esto produce daños particularmente en los sistemas endocrinos. Según explica el hidrólogo de Colorado School of Minnesota, Pablo García Chevesich, “el ibuprofeno afecta a los peces. Los afecta tanto, que cambia el sexo de los machos y eso produce alteraciones en las tasas de reproducción“.

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Lo mismo que produce el resto de los elementos tanto en algas e insectos, entre otros. Un estudio que también delata la cantidad de fármacos que nos automedicadamos y consumimos como analgésicos, antinflamatorios y también antibióticos.

Los consumimos a diario y una vez que pasan por el organismo, una parte de ellos se va al alcantarillado y finalmente pasan a la planta de tratamiento de agua servidas y contaminan las aguas naturales como la cuenca del río Maipo.

¿Podrían llegar estar en el agua potable? “No acá en Santiago no hay problema porque el agua viene de la cordillera. Pero si en los pueblos o ciudades que están abajo del río Maipo, que puedan captar esa agua para potabilizarla, podrían aún existir trazos”, explica Richter, científico a cargo de la investigación.

La buena noticia es que hay soluciones gracias a las tecnologías, humedales y biofiltros. Lo importante, dicen, es verlo como una oportunidad, porque estas aguas se pueden tratar para utilizarlas en la agricultura, como ya se hace en otros países.

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