Por Carolina Vera
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“Lo único que hice fue ponerme en posición fetal y cubrirme el rostro y la cabeza”, recuerda Matías Soto, quien el pasado 29 de enero fue brutalmente agredido por un grupo de Carabineros.

A un mes del hecho, por primera vez decidió contar su historia y dar detalles de lo ocurrido a CHV Noticias, además de revelar cómo ha enfrentado el difícil proceso de rehabilitación.

“Cuando ya estuve su buen rato tendido en el suelo,mientras recibía los golpes, fue en un minuto que yo dije ‘ya dejen de pegarme’, porque ya era mucho el dolor. Y uno de los funcionarios gritó, ‘ya déjenlo, si está muerto'”, detalla Soto.

Según el joven de 18 años, fueron al menos nueve funcionarios policiales los que participaron de la agresión. Un relato que coincide con lo expuesto por el Ministerio Público, que ya ha anunciado nuevas diligencias para dar con todos los involucrados. Esto luego de lograr la formalización de cinco de los funcionarios, quienes fueron inmediatamente dados de baja.

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“La causa sigue vigente, pero también se está investigando y acreditando con suficientes antecedentes la participación de quizás más personas en los hechos”, informa Milibor Bugueño, fiscal adjunto de la Fiscalía Local de Puente Alto.

Matías resultó con una costilla rota, hematomas en todo el cuerpo y múltiples lesiones en el dorso, la zona lumbar y en los hombros. Llegó casi inconsciente al servicio de urgencia tras recibir ayuda de vecinos. En el SAPU consideraron sus lesiones de carácter menos grave. Por ello, su madre lo llevó a un centro privado, donde el diagnóstico fue claramente preocupante.

“La costilla sufrió una fractura, se me desplazó e incluso quedó punzante y corría el riesgo de que si tenía un movimiento brusco podía auto apuñalarme. Tengo comprometido el hombro con un corte de ligamentos y no sólo uno, sino con los dos”, cuenta Matías, quien participó ese día de una convocatoria en homenaje al hincha de Colo Colo que falleció tras ser atropellado por un vehículo policial.

La manifestación, llevada a cabo en el Metro Protectora de la Infancia, fue dispersada por Fuerzas Especiales, que llegó al lugar pasadas las ocho de la noche. Fue ahí cuando Matías comenzó a correr con sus amigos por las calles aledañas. Minutos más tarde, ocurrió el ataque del cual nos da detalles en exclusiva.

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“Cuando empecé a recibir los golpes, dentro de mí me decía que aguantara. Mientras me golpeaban, yo sentí una patada en la costilla, incluso sentí cuando se quebró el hueso. Me dejó incluso sin aire, mientras me golpeaban yo estaba sin aire, no podía ni respirar”, recuerda el joven agredido.

En la querella presentada por el Consejo de Defensa del Estado se detalla que alrededor de 40 funcionarios de Carabineros participaron del operativo para dispersar la manifestación, sin embargo, no todos están involucrados en la agresión a Matías, quien habría recibido a lo menos 22 golpes.

“Al momento de levantarme no sentía las piernas, los brazos tampoco, no escuchaba y apenas veía. Por lo que yo veía, por la golpiza, no había ninguno con la intención de parar. Yo pensé que ellos se lanzaron a matarme”, detalla Matías Soto.

Tras la golpiza, Matías pensó que no se volvería a parar. Tenía miedo de no ver nuevamente a su familia, que ha vivido días complejos, sobretodo al momento de ver la agresión en un video que se propagó por redes sociales.

“En el momento en que mi mamá vio el video fue más chocante para mí, porque verla llorar, verla así destrozada. El mío es un caso afortunado porque habían cámaras, pero quizás actúan con esa brutalidad también en otros casos”, dice el joven de 18 años.

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Matías podría enfrentar un proceso de recuperación de al menos tres meses según los especialistas. Hasta ahora, ha estado en reposo absoluto y hace sólo unos días comenzó a realizar trayectos cortos de caminata. Será un proceso largo, pero este joven está confiado y agradecido por estar hoy con vida. Quiere volver a trabajar y estudiar. Pronto debería ingresar a su segundo año de Ingeniería Mecánica Industrial, pero aún no sabe cuándo podrá retomar su vida normal.

“Eso es lo que me afecta, estar aquí en la casa, a veces me siento como inútil porque lo único que hago aquí es estar acostado aguantándome los dolores. Y emocionalmente he querido mantenerme positivo porque al principio sí me afectaba. Pasé por lo peor y ahora lo único que espero es que todo se dé para bien”, asegura Matías Soto Ramos.

Además de su rehabilitación física, se encuentra a la espera de la respuesta de la justicia, que deberá determinar quiénes son todos los involucrados en uno de los casos más violentos de agresión de los últimos meses.

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