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El multimillonario y explorador de Texas, Víctor Vescovo, se sumergió a 10.927 metros bajo el mar, tocando el fondo del Challenger Deep, la parte más profunda del océano en las fosas Marianas, alcanzado el récord mundial.

Creo que es lo más largo, que nadie ha estado en el fondo del Challenger Deep. Pasé por casi toda mi energía eléctrica y tuve que cambiar las baterías y los circuitos. Fue un gran viaje. Vi algunas cosas realmente interesantes en la parte inferior”, apuntó Vescovo.

Las fosas Marianas, ubicadas en el oeste del Océano Pacífico, albergan múltiples criaturas subacuáticas, son lo más profundo que existe en nuestro planeta.

Para ponerlo en perspectiva, el Everest, el monte más alto de la tierra, quedaría completamente sumergido dentro de ella.

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Según dice Osvaldo Urrutia, director del Instituto Milenio de Ocenografía, llegar ahí es sin duda un desafío enorme: “El problema principal que se tiene al bajar a estas profundidades, es la presión hidroestática”.

“Se requiere de tecnología de punta y de estructuras que sean capaces de soportar altísimas presiones. Lo que indudablemente lo hace caro y complejo”, sostuvo Urrutia. 

La primera misión en el Challenger Deep fue en el año 1960 por un científico suizo y un teniente norteamericano. La segunda fue en 2012 por James Cameron. El conocido cineasta que dirigió Titanic y Avatar, alcanzó los 10.908 metros de profundidad.

Pero el empresario y submarinista Víctor Vescovo superó su récord para no sólo sorprenderse con la vida submarina, si no también con la basura: “Fue muy decepcionante ver la obvia contaminación humana en el punto más profundo del océano porque cuando llegué al fondo por primera vez parecía muy prístino, casi como un paisaje lunar y vi vida.

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“No sé si eran de plástico o de metal, pero definitivamente tenían bordes afilados y una de ellas tenía lo que parecía una letra impresa. Así que había una contaminación obvia”, detalló.

Una triste realidad, sin duda. Y es que sabemos más de lo que hay en el espacio, de lo que cae y crece en el fondo del océano. Doce  personas han pisado la luna, mientras sólo cuatro han llegado a lo más profundo de nuestro mar.

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