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La madrugada del martes 8 de septiembre, en la comuna de Cañete, en la región del Biobío, Moisés Orellana Pavéz murió tras recibir un disparo en la cabeza. Han pasado dos semanas y aún no hay detenidos por un crimen que ha elevado la tensión en la zona, ya que parte de los vecinos responsabiliza a grupos de mapuche.

Consultada por antecedentes de lo que pudo haber pasado, María Pavez, madre del joven de 21 años, dijo que “no me atrevo a decir anda de eso, no tengo idea”. Algo similar comentó Viviana, su hermana: “No puedo decir nada, porque eso está en investigación”.   

Ni Carabineros ni la PDI o la Fiscalía aceptaron participar del reportaje, aseguran que hay una investigación en curso que les impide entregar detalles. Horas antes de la muerte de Moisés, otro hecho sucedió a unos seis kilómetros de donde le dispararon y que sería el origen según diligencias preliminares.

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La madrugada del 8 de septiembre, María Angelica Vásquez y su marido fueron atacados por tres encapuchados, quienes les hicieron salir de su casa y procedieron a quemar la vivienda junto a otras dos.

Cuando me sacaron de mi casa y vi a una persona con unos bidones, ya sabía que me la iban a quemar“, contó la profesora. Tras el incendio, los encapuchados escribieron consignas alusivas a presos políticos mapuche en las cercanías y escaparon en dos vehículos de propiedad de María Angélica y su familia.

Durante la huida, se habrían cruzado con el auto de Moisés, quien compartía con más personas en un puente colgante. Al verlos, supuestamente los encapuchados les habrían disparado.

Le dispararon unos terroristas, de otra manera no se les puede decir que terroristas, le quitaron la vida a mi hermano a sangre fría. Le dispararon en la cabeza”, señaló la hermana del joven asesinado.

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Los dos autos robados fueron quemados y de sus ocupantes nada se sabe.

María Angélica dijo que “acá llevan más de 40 casas quemadas y ¿las personas están tranquilas? Y los de alrededor, las personas que viven cerca, están todas atemorizadas”. “A lo mejor iré a tener represalias de esto, pero lo hago porque quiero justicia para Moisés”, sinceró.

Incluso lamentó que “me considero hasta anti patriota ya, porque no sé si pertenezco a ese Chile que nos ha abandonado”.

Por su parte, Viviana concluyó que “no siento miedo, lo que siento es rabia y ese culpable yo quiero que pague, que esté preso”.

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