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En la Cordillera de Darwin se encuentra la Hacienda de Yendegaia. Más de 38 mil hectráreas que pertenecían al conservacionista Douglas Tompkins, quien se las donó al gobierno a cambio de un predio en el Parque Naconal D’Agostino.

Como aún no ha concluido el proceso de recepción de tierras, existe una confusión respecto de las responsabilidades en uno de los pocos lugares en el mundo donde habitan manadas de caballos salvajes hace más de 60 años.

La polémica se instaló cuando el empresario y criador equinos, Andrés Cox, denunció que la Fundación Yendegaia le entregó una autorización, con contrato de por medio, a Miguel Serka para cazar a los ejemplares.

Testigos que han visitado la zona de Tierra del Fuego cuentan que el cazador utiliza redes pescadoras, ballestas con dardos y hasta perros para atraparlos. Todo con el motivo de controlar la población de caballos. Es así como los animales quedan fracturados o mueren por sus graves heridas.

Desde el Ministerio de Bienes Raíces admitieron no tener información sobre el caso y el ministro de la cartera, Víctor Osorio, no descartó suspender el proceso de recepción de tierras.

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