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Su nombre quizás le resulte poco familiar y hasta difícil de pronunciar, pero está presente en la vida de miles de jardineros, trabajadores agrícolas, en los patios de los hogares y hasta, quizás, en la comida.

Hablamos del glifosato, un químico que es parte del cóctel de muchos herbicidas y que en 2015 la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que es posiblemente cancerígeno para los humanos.

Actualmente en nuestro país hay 36 plaguicidas a base de glifosato y ninguno advierte de estos posibles efectos crónicos en las etiquetas, sólo hablan de intoxicación aguda.

El glifosato debiera ser prohibido. Nosotros pedimos la prohibición, pero si no estaban en condición de hacer la prohibición del glifosato, pedimos que, por lo menos, hubiera un plan de eliminación del glifosato, como lo está haciendo un grupo importante de países de la Unión Europea”, explica María Elena Rozas, de Red de Acción en Plaguicidas Chile.

Justamente por esto es que en el Hospital de Molina, de la VII Región, un grupo de investigadores lleva un inédito estudio en el país: descubrir las causas de una serie de enfermedades, una de ellas el cáncer.

De hecho, una de las líneas investigativas que llevan adelante es la de analizar el vínculo del mundo agrícola y de qué forma repercute estar expuesto a ciertos plaguicidas.

Nilton Palacios, director del Hospital Santa Rosa de Molina, detalla que “actualmente la región tiene uno de los porcentajes más altos de cáncer del país“. Y es el cáncer de estómago el gran protagonista de esto desde la década del ’90.

“Existe esta línea investigativa acerca de los agroquímicos y como pueden asociarse a enfermedades crónicas”, sostiene Fernando Herrera, tecnólogo médico del Proyecto Mauco, estudio que lleva 5 años, la mitad, ya que se prevé que sean 10 en total y se espera poder llegar a las 10 mil personas examinadas.

Los expertos también sostienen que otro de los peligros es que estos químicos esparcidos en herbicidas se puedan aplicar en alimentos y en la tierra, por lo que otros análisis apuntan a que los cereales y las legumbres son los productos que mayor glifosato tienen.

En tanto que Rodrigo Astete, jefe de Protección Agrícola y Forestal del SAG, sostiene que “hemos concluido que este plaguicida, si se utiliza con los equipos de protección personal adecuada, reviste un riesgo mínimo para la salud“.

Revisa el reportaje completo en el video adjunto.

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