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Ismael Uauy Pizarro sufrió de meningoencefalitis herpética a los 3 años, por lo que quedó mudo y con una serie de dificultades de salud. Sin embargo, siempre soñó con tener su propia familia: “Mi mayor sueño era ser padre”, dice.

Deseo que se le cumplió a los 33 años, cuando se convirtió en el padre de Javiera. La madre de la niña, que tiene problemas de drogadicción, la rechazó al dar a luz en el Hospital Sótero del Río, pero él siempre estuvo presente. “Fui todos los días a ver a la mamá de mi hija y el 9 de abril me dijeron que la niña ya nació y la fui a ver todos los días”, asegura.

Sin embargo, los problemas comenzaron cuando llegó el momento de llevarse a la pequeña. “Me pidieron mi tarjeta de discapacidad, que les dije que estaba mala, porque salgo con un 70%. Si tuviera 70% de discapacidad no podría trabajar ni vivir solo y vivo solo de los 18 años”, indica.

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La abogada de Ismael, Alicia Herrera, lo defiende y explica que él es una persona totalmente capaz. “Trabaja, es independiente, tiene una casa propia. Para el sistema, él es una persona con plena capacidad”, asegura.

Pese a la realidad que vive Ismael, abogado Claudio Pinto, director de la Defensoría de la Discapacidad, cuenta que supuestamente, desde el hospital le solicitaron que fuera acompañado de alguien para poder retirar a la bebé, porque a él no se la iban a entregar. 

Puente Alto estaba en cuarentena y la madre de Ismael no podía viajar desde Rancagua para acompañarlo. Con la información que entregó el hospital, un juez del Tribunal de Familia ordenó el cuidado personal provisorio de Javiera a la persona que acompañó a Ismael y que no tenía ningún vinculo sanguíneo con la recién nacida.

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“Yo llamé a una persona para que me ayudara a comunicarme en el hospital y ella fue a ver a mi hija todos los días conmigo. Por eso le pasaron a mi hija a ella. Pero a mí nunca me preguntaron si yo quería que se fuera con ella”, lamenta.

“Va a ser una niña feliz”

Después de cinco meses luchando para recuperar a su hija, el Tribunal de Familia ordenó que la lactante fuera entregada a su padre, quien cumplirá el rol de crianza junto a la abuela de Javiera. “Ya tengo a mi hija conmigo. Ahora sólo me queda ser feliz con mi princesa hermosa”, expresa Ismael.

Gloria Pizarro, la madre del afectado, afirma que su hijo está muy contento cuidando a la pequeña. “Ella va a ser una niña feliz, porque está rodeada de amor”, asevera.

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Desde el Hospital Sótero del Río no accedieron a una entrevista, pero a través de un comunicado consignaron que en caso que un menor sea abandonado por su madre se da aviso a los Tribunales de Justicia para que estos determinen la protección del menor.

Para Ismael y sus abogados, se trató de un caso de discriminación por motivos de discapacidad, por lo que anunciaron acciones legales contra el recinto de salud. 

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