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“Este es un hotel de hospedaje”, decía una y otra vez el dueño de un recinto frente al que minutos antes había comenzado un punto de prensa entre la alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei, y la subsecretaria de Prevención del Delito, Katherine Martorell, frente a un motel que funcionaba durante la pandemia.

No, no, no, es un motel parejero“, interrumpió la alcaldesa, a lo que la subsecretaria agregó que le sugería “no tomarse esto a la chacota y entender lo que está pasando acá, porque ha puesto en riesgo la vida de sus trabajadores y de las personas que estaban por hora no registradas en este hotel”.

Previo a la interrupción del dueño del Hotel Cielo Azul, las autoridades se encontraban fiscalizando el lugar tras denuncias de vecinos, quienes comentaron que constantemente ingresaban y salían personas. En el lugar, en efecto, se encontraron tres parejas.

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“El lugar está absolutamente revestido de características de motel. Con esposas, columpios y tubos de baile“, añadió Martorell.

Las denuncias no sólo llegaron a los organismos que lideran la alcaldesa y la subsecretaria, sino que también hasta la Dirección del Trabajo. Todas apuntaban al lugar y su irregular funcionamiento.

“Si la gente tiene que alojarse si lo pilla la pandemia en otro lado, naturalmente. Si tiene pasajeros tiene derecho a abrir. Una cosa muy distinta es una actividad que no está permitida y más todavía con las infracciones laborales, que son bastante graves”, apuntó por su parte Matthei.

El dueño, sin embargo, insistió hasta el final en su versión de que este era en realidad un hotel de paso. Esto, aún cuando incluso el sitio web del motel (actualmente caído) mostraba imágenes de sus habitaciones, claramente destinadas a un sólo propósito. ¿Sus precios? Desde los $5.800 por 3 horas.

Este es un hotel. Hotel. Y la patente lo dice, o sea, ¿qué otro documento les puedo mostrar? Estoy funcionando hoy día, y recién limpiando y haciendo cosas”, reiteró una vez más el dueño del lugar.

Además de las normas sanitarias que habría roto este recinto, está el ámbito laboral de quienes se encontraban en su interior: dos personas trabajaban sin contrato laboral.

Todo esto conllevó a que durante la tarde de este viernes el lugar fuera clausurado por un equipo de la Seremi de Salud. Por su parte, el dueño fue detenido por la PDI.

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