Por Alejandro Vega
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Como Luis Antonio Salas Martínez, de 47 años, fue identificada la quinta víctima fatal del incendio que el pasado 20 de octubre afectó a las bodegas de la empresa textil Kayser, en la comuna de Renca.

Esta tragedia despertó las dudas de los familiares de las víctimas, quienes denuncian la participación de terceros en el siniestro.

José Salas, hermano de la última persona que faltaba por identificar, aseguró que Luis “tiene un impacto de bala en el pie, una fractura en el pie también, un hematoma de 30 gramos en la cabeza y unas costillas fracturadas”.

El informe de autopsia de Salas revela “una lesión balística reciente con proyectil único retenido en el pie izquierdo, lesión que debió limitar el desplazamiento del afectado”. Además, consigna que “no es posible descartar la actuación violenta de terceros sobre este cuerpo atendido el daño de la capa cutánea”.

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María Román, viuda de Manuel Muga, otra de las víctimas, aún no se explica por qué su marido apareció carbonizado en la bodega de Kayser. Recién en mayo de este año contrajeron matrimonio después de tres décadas de relación.

“Él no es saqueador, no es un ladrón. Jamás le ha robado un peso a nadie, no tiene cuenta en ninguna tienda, no le debe un peso a nadie. Él llegaba, se pagaba su sueldo cerradito, yo disponía de la plata, de todo eso, él jamás tomó un lápiz que no fuera de él, en ningún trabajo. Era intachable”, asegura María.

En esta búsqueda de respuestas, los mismos parientes de las víctimas ingresaron el pasado ocho de noviembre al lugar del siniestro y encontraron restos de ropa y pertenencias de los fallecidos.

“No se cerró el lugar, no se perició nada, entregaron las llaves al tiro, jamás se tomó una evidencia de nada. Nosotros como familia hemos tenido que ir nosotros a trabajar allá. Encontramos un pantalón, un cinturón y las llaves de mi papá. También encontramos alrededor de nueve bidones de químicos acelerantes que estaban pinchados y aplastados. Como que los pincharon le pusieron un pie para que salieran líquido”, asegura Natalia, hija de Manuel Muga.

Pero la respuesta que habrían recibido de la Fiscalía todavía les provoca desconfianza. “Llamamos al fiscal, le quisimos informar de esto, él dijo que eso para él no era relevante, no era evidencia y no quiso tomar las evidencias”, sentencia Natalia.

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El hallazgo realizado por los propios familiares, coincide con el relato de un testigo directo de los hechos.

“Uno de los jóvenes estaba comentando que lo iban a quemar. ‘Después que lo terminemos de saquear’ -dijo- ‘lo vamos a quemar. Estos tienen plata. Tienen plata y son empresarios grandes’” y agrega que luego “entraron unos cabros con unas mochilas y le tiraron acelerante y ahí lo prendieron”.

Solicitamos una entrevista a la Fiscalía, pero se limitaron a decirnos que aún hay diligencias pendientes. Aunque no descartan ninguna hipótesis, aseguran que los órganos internos de los cadáveres se encuentran sin lesiones atribuibles a terceras personas. Asimismo, apuntan a que las lesiones óseas de las víctimas corresponden a fracturas térmicas por la alta temperatura a la que estuvieron expuestas.

El foco del incendio se concentró en el segundo nivel de la empresa, donde murieron atrapados en medio del humo y el fuego, el jardinero Manuel Muga Cardemil, de 59 años; Andrés Ponce Ponce, de 38; el joven de 17 años, Yoshua Osorio Arias; Luis Salas Martínez, de 47 años y Julián Pérez Sánchez, un chef peruano de 51 años.

En la mañana del 29 de noviembre, la familia de Pérez Sánchez interpuso la segunda querella criminal contra todos quienes resulten responsables por esta tragedia.

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