Un importante hallazo realizaron los científicos Manuel Gidekel, de la Universidad Autónoma de Chile, y Guillermo Mazzolini, de la Universidad Austral de Argentina, quienes lograron aislar los compuestos de una desconocida planta que inhibe el crecimiento de células cancerígenas colorrectales, hepáticas y gástricas.

Se trata de una planta descubierta en la Antártica, conocida como Deschampsia antarctica, y que fue demostró buenos resultados, según explican en estudio publicado en la revista Molecular Cancer Therapeutics, de la Asociación Norteamericana para la Investigación del Cáncer.

Según dice Gidekel, en la investigación “informamos remisiones del cáncer del 30 %, pero ahora tenemos nuevas pruebas que muestran una remisión del 100 % en los tumores, en cáncer de colon avanzado con metástasis en hígado, que es considerada una orphan disease, una enfermedad huérfana, es decir, una enfermedad que no tiene cura”.

En las pruebas de laboratorio, la “antartina” (como bautizaron al agente antitumoral) inhibió la proliferación del cáncer colorrectal humano.

A la vez, al ser probada en ratones, inhibió fuertemente el crecimiento tumoral y las metástasis hepátiocas, lo que condujo a regresiones completas del tumor en más de un 30%, lo que aumentó el nivel de supervivencia de los animales.

En cuanto a la planta antártica, los expertos indican que es capaz de soportar el frío, el calor, el viento, la salinidad, la deshidratación, la radiación y la osucridad, además de la alta exposición a los rayos UV.

“Es un azúcar con un fenol y tiene esta actividad que destruye células tumorales, pero no destruye células benignas. Además, genera memoria inmune, es decir, uno trata al animal que tiene el tumor, se cura y si uno vuelve a someter al ratón al mismo tumor, actúa como una vacuna y no se vuelve a enfermar”, detalló Gidekel al respecto, según recoge Cooperativa.

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