Por Daniela Durán Alviña
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Un sonriente y amable Jorge González nos recibe en su casa en Quillota. “Ya no soy más prisionero”, dice riéndose al contar que de la música pasó a la literatura. Porque el ex líder de Los Prisioneros, una de las figuras más importantes de la música chilena, no para.

A su autobiografía se suma un libro sobre historias de gatos, animales que tanto le gustan, a los que incluso les escribió la canción Carita de Gato, del álbum Mi Destino de 1999. Espera terminarlo pronto. De hecho, mientras un equipo de CHV Noticias lo acompaña en su living, aparece Ru, su gata.

Nos cuenta que su familia está muy bien, tranquila con su evolución médica. “Vamos a celebrar mi cumpleaños. El 6 de diciembre”,dice sobre el día que cumplirá 53 años, a lo que agrega que ya “no es tan joven. Podría ser más joven”.

—Pero del alma parece que si estás joven.
—Y siempre he sido viejo de alma.

—¿Por qué?
—No sé por qué, pero de chico yo fui viejo.

—¿A qué te refieres?
—Me gusta ser anciano, es bonito. Quiero tener un nieto ahora y voy a tener uno. Un hijastro mío va a tener un hijito. Estoy súper contento, le iba a poner Jorge, pero es niñita.

Dice que “le gusta la vida” y que “me gusta levantarme, tomar mate, no hacer nada. Es lindo, estoy como jubilado”.

El himno de las manifestaciones

Hace tiempo que su voz crítica está alejada de los medios, aunque en las calles El baile de los que sobran se ha convertido en un himno de las movilizaciones.

Me tiran buena onda cantando esas canciones. No deja de ser poco que todavía estén cantando mis canciones. Estoy muy contento con eso, con El baile de los que sobran”, comenta.

Sin embargo, reflexiona que “es una pena que tengan que seguir cantándola todavía, porque los problemas son los mismos y es una pena que no se haya solucionado nada, pudiendo. Yo creo que se puede, repartiendo mejor la torta.”

Jorge recalca que le produce mucha felicidad que todos canten su música: “Para eso es la música, para que nos unamos“.

La recuperación

Jorge se está recuperando de un accidente cerebro vascular ocurrido el año 2015, que lo dejó con daños neurológicos. Desde la última vez que lo entrevistamos, cuando fue reconocido como figura fundamental de la música chilena, notamos una gran evolución médica. Ahora, evidentemente, está mucho mejor de salud tras someterse a un tratamiento con medicina hiperbárica.

El oxígeno es milagroso. Yo no conocía las cámaras hiperbáricas y pienso que deberían ser del Estado. En la cámara hiperbárica tomas oxígeno puro, además hay kinesioterapía, terapia ocupacional, educación de la voz, es un tratamiento entero”, contó.

El músico lleva seis meses sometiéndose a tratamientos en el Centro Médico Oxígeno en Quillota. Un equipo multidisciplinario lo cuida y lo quiere, como él mismo nos cuenta: “Estoy mucho mejor, siento más mi cuerpo. Tiene más elasticidad, se domina mejor”.

Su hermano Marco añade que los hermanos Osorio, los dueños del centro Médico Oxígeno, buscaron a Jorge para ayudarlo con las secuelas del ACV.  A las pocas semanas los resultados fueron apareciendo.

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Está bien Jorge, porque está en un lugar que es querido. Gente que lo respeta, gente que lo cuida, gente que lo ha recibido con los brazos abiertos, o sea imposible estar mal en una ciudad tan bonita como Quillota”, destaca Marco González.

En tanto que el artista subraya que “necesitamos cámaras hiperbáricas y tratamientos para todos, no solo para algunos nomas. Yo tengo suerte, pero no todos tienen esa suerte“.

“Los abuelitos por ejemplo, necesitan medicación y cuidado, transporte, y dignidad sobre todo, porque han trabajado mucho por todos y se reciben con una jubilación chica. Es una vergüenza. Me da mucha tristeza, porque yo también tuve abuela y sé cómo es eso. Ellos necesitan ayuda y necesitan ser escuchados, y yo creo que ellos saben lo que pasa más que nadie. Porque lo han vivido todo”, acotó.

El milagro chileno

Salud y equidad para todos, dice Jorge, mientras aplaude a los chilenos que están en la calle manifestándose.

“Es increíble, es bonito. Me siento muy orgulloso de que sin partidos políticos la gente se haya parado. Es muy bonito que la gente converse ahora y se mire. Salga a la calle. Es un milagro. Yo creo que la revolución ya llegó y que no hay marcha atrás, aunque quieran los políticos. Ya no se puede volver atrás, ya cambió”, celebra.

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Incluso, cree que “el milagro chileno era que no se hubiera producido el estallido antes“.

Dice que hay rabia en la gente y que los chilenos lo sorprendieron. “Yo pensé que los chilenos eran apagados, pero me equivoqué, son valientes y estoy muy orgulloso”, sostiene.

Jorge no se guarda nada. Sigue siendo polémico y crítico de la realidad nacional y de sus líderes: “Hay rabia. La gente quiere que se vaya Piñera y él se hace el sordo. Debería irse y llamar a un nuevo gobierno, porque la derecha va a querer amarrar la Constitución”.

—Igual es un paso que vaya a cambiar?
—Si se hace con libertad, sí.

—¿Qué dirías hoy a los chilenos?
—Que sigan luchando, eso les diría.

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