{"multiple":false,"video":{"key":"cr7ZLzN3YEpKchvn32053","duration":"00:00:00","type":"video","download":""}}

El tráfico de niños es uno de los capítulos más oscuros -y a la vez desconocidos- de la historia de Chile en dictadura.

El millonario negocio de las adopciones provocó que mujeres embarazadas fueran instadas u obligadas a entregar a sus hijos, que varios niños fueran sacados del país con doble RUT, o que muchos de ellos fueran dados por muertos ante sus familias biológicas.

En su mayoría los dardos apuntan hacia un lugar: Adoptionscentrum, una agencia de adopción internacional que se encargaba de seleccionar a niños con las características requeridas por los futuros padres.

Según los testigos de la época, en 1988 se cobraba hasta 2.000 dólares por un menor, una cifra sin duda muy lucrativa.

Hoy, cuando la mayoría de estos menores son adultos, buscan reencontrarse con sus orígenes y buscar a los responsable del giro en su historia. 

Tags:

Deja tu comentario