Por Alejandro Vega
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El 3 de diciembre Antonia Barra Parra habría cumplido 21 años. Cientos de personas acompañaron a sus padres en una marcha en su recuerdo. Horas antes, Alejandro Barra, acompañado del abogado Roberto Celedón, interpuso una querella contra el único imputado, un joven de 28 años.

Sus últimos 25 días de vida fueron angustiosos, pero la estudiante de ingeniería comercial no lo expresó a su familia. Era un secreto que intentó llevarse a la tumba el 13 de octubre de este año, cuando decidió suicidarse, ahorcándose en el segundo piso de su casa, en Temuco.

Sólo un grupo cerrado de amigos tenía las pruebas de la experiencia traumática que la llevó a tomar esa decisión drástica. La voz de Antonia quedó registrada en una grabación que hizo un cercano, en la que describe detalladamente lo que le ocurrió.

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Tú no sabes cuánto sufrí, por qué creís que llegué al punto de querer matarme esa semana, porque toda esa mierda que sentía, toda esa suciedad”, revela un extracto del audio al que tuvo acceso exclusivo el equipo de reportajes de Chilevisión Noticias.

La voz desgarrada de Antonia corresponde a un registro inédito. Es una pieza clave para aclarar la agresión de la que habría sido víctima. El día 17 de septiembre llegó a la zona lacustre de Pucón a disfrutar las Fiestas Patrias junto a una amiga, en cuya casa alojaría. Durante la noche irían a la discoteque Sala Murano. Su padre, Alejandro Barra, nos muestra el diálogo que ese día sostuvo vía WhatsApp con Antonia.

Llegamos.
¿A Pucón? —le digo yo.
—me dice ella.
Okey. Con mucho cuidado y no te expongas a peligros. No confíe en nadie’.
—me dice ella a las 21:48.

En la noche, Antonia se dirigió con sus amigas a la discoteque desde donde salió avanzada la madrugada. Testigos cuentan que iba en mal estado, sujetada por el individuo que actualmente es el único imputado. En ese lapso la joven no recuerda qué fue lo que ocurrió. Sólo que despertó en una cabaña que había sido arrendada por un grupo de amigos del sujeto.

Respecto a esta situación, Antonia expresa con mucha angustia: “me acuerdo que yo estaba en la parte del tech (tecno) y este hueón me decía ándate conmigo. Me habló por Insta (Instagram). Lo único que me acuerdo fue como haberme despertado, o estar más consciente y el hueón estaba arriba mío y yo le dije sale mierda…me sentí… y me fui (de la pieza). Y llamé a la Consu. Tú no sabes cómo me siento, me siento sucia”. 

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Sin saber en qué estado se encuentra, el padre de Antonia le envía mensajes escritos a su hija a primera hora del día 18 de septiembre. A las 8:27 le dije ‘Puchu ¿estás bien? ¿Cuántas cabañas tenemos?’ pero en realidad quise decir cuántas cañas tenemos”. A continuación, reflexiona. “Cuando yo le estaba escribiendo, preocupándome por mi hija y saludándola en la mañana, ella estaba sufriendo un calvario”.

 Cuando Antonia Barra aún se encontraba en la cabaña, le envió un desesperado audio a su amiga solicitándole ayuda.  Corresponde a un mensaje de voz de la propia víctima minutos después de recobrar la conciencia. Son sollozos que denotan un estado de desesperación: “Consu, Consu, ven a buscarme ven…ven a buscarme.

 La psicóloga Javiera Donoso, experta en abusos sexuales y reparación emocional, asegura que este registro, donde Antonia pide auxilio, refleja “angustia, desesperación, pánico. Y una sensación como de mucha confusión probablemente, no sé dónde estoy, qué está pasando, por qué estoy aquí, por qué estoy en estas condiciones, cómo salgo, probablemente haya estado muy aterrada también. Y eso -a mi- me da prueba de que evidentemente es una violación y un abuso, y un acto sexual sin consentimiento”.

Lo cierto es que luego de enviarle la ubicación por GPS, su amiga llegó al lugar e ingresó al inmueble para sacarla.

“La toman, la abrazan, la contienen y la encuentran en esa situación, entre los dos tuvieron que llevarla como si estuviese herida, con alguna perturbación que no la deja caminar”, asegura Alejandro Barra.

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Es la propia Antonia quien relata ese momento: “Le mandé la ubicación y entró a la casa y me llevó. Y de hecho yo intenté saltar el portón y ni siquiera podía salir…”.

 Donoso opina que Antonia sufrió un doble trauma que no tuvo contención profesional.

“Un momento que es la experiencia del abuso, que es brutal, es terrible. Y el segundo momento, que es lo realmente traumático, es darte cuenta que de pronto el entorno no lo va a sostener ni apoyar la experiencia. Que ella se lo buscó, que qué estaba haciendo ahí, que por qué se fue con él”.

 El relato de Antonia continúa su relato en medio del llanto: “La Consu me decía ‘hueona denúncialo, denúncialo’, y le dije ‘no quiero show. Mis papás se van a enterar, no me quiero sentir así. Lo único que quiero es olvidar lo que pasó’. Y me dijo ‘pero se aprovechó de ti, estabas inconsciente’”.

 Durante un mes, Antonia Barra mantuvo silencio sobre el trauma sufrido aquella madrugada de septiembre. En ese tiempo, su amiga de infancia Danae Bravo compartió con ella. Parecía ser la misma de siempre. Pero su compañero de universidad, Alonso Siegmund, se percató de que algo le ocurría porque comenzó a tener cambios en su rendimiento cuando “dos pruebas las dejó en blanco. Yo le pregunté y me decía que no, que no estaba preparada para darla y andaba con su ánimo bajo”.

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En el audio grabado por un amigo de Antonia, la estudiante cuenta que incluso encaró a quien ella reconoció como su agresor.

“Le dije al otro día, le dije ‘hueón me violaste’, y me dijo ‘qué huevada estás hablando, yo no te hice nada’. Y le dije ‘yo no quería ni siquiera sé por qué me fui contigo, si yo estaba con mis amigas súper bien’. Y le dije, ‘me violaste’. Le dije ‘quiero olvidar esta hueá’ le dije ‘por favor si me veí en algún lado, no me saludes, porque me das asco’ y lo bloquee de todo”.

 Alejandro Barra asegura que el audio de Antonia llegó a oídos del presunto violador, quien la habría amenazado vía telefónica. Según cuenta el papá de la estudiante, este hecho parece haber gatillado un cuadro de angustia de tal magnitud, que al otro día, el domingo 13 de octubre, decidió ahorcarse en el segundo piso de su casa.

El joven a quien acusa Antonia fue interrogado por la Fiscalía de Temuco en calidad de imputado por su eventual responsabilidad en la presunta violación. En su testimonio desmiente la violación y asegura que se trató de una relación consentida.

 La muerte de Antonia generó tanto impacto en la comunidad y en la opinión pública nacional que en menos de una semana aparecieron otras siete denuncias contra el mismo sujeto por supuestos abusos sexuales a lo largo del tiempo.

Reportajes de CHV Noticias fue a la casa del imputado sobre quien aún no existen pruebas suficientes como para emitir una orden de detención, según la Fiscalía. Nos abrió la puerta su hermano. “Estamos trabajando con abogados, estamos esclareciendo la verdad, de todas las mentiras que se han dicho, de todo este tongo, este circo que están haciendo. Nosotros entendemos el dolor de la familia de Antonia, pero la cosa no es así como se cuenta”, aseguró.

El último pasaje de la voz de Antonia confidencia que la misma semana en que ocurrieron los hechos “lo único que quería era matarme y desaparecer, porque ni siquiera me veía capaz de poder seguir sintiéndome así, sintiéndome violada”. Así culmina su relato tormentoso.

Antes de suicidarse, Antonia Barra Parra, de 20 años, compartió en el grupo familiar de WhatsApp, un video de su infancia donde aparece bailando, observando sonriente a la cámara. Una regresión al pasado que pudo manifestarse como una señal del angustioso momento que sufría.

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