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El coronavirus ha movilizado a todo el personal médico en gran parte del mundo. Profesionales de la salud que desde que se desencadenó la pandemia han aumentado su nivel de trabajo para atender a la mayor cantidad de pacientes posibles. Y acá en Chile, por supuesto, no son la excepción.

Una de las tantas personas que pone su granito de arena para frenar el avance del virus es Érica Castillo, una técnica paramédico de 68 años que puso en pausa su jubilación para prestar ayuda en un consultorio infantil, donde ahora vacuna adultos mayores por la influenza en pleno brote del SARS-CoV-19.

Si me tengo que morir por coronavirus, voy a morir en lo que me gusta y en lo que he hecho toda mi vida, así que estoy feliz“, comentó Érica.

Y el deber llamó a su puerta tan sólo 18 meses de haber puesto fin a su trabajo, pero la emergencia lo ameritaba. “No recuerdo haber vivido una crisis así. Tuvimos el H1N1 que fue tremendo, pero no fue así, esto es incomparable, ha sido una locura”, reconoció.

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En España, uno de los países donde con mayor fuerza se ha hecho sentir el coronavirus, un 12% del personal de salud ya fue contagiado y separado de sus funciones. Por lo que el riesgo para los cuerpos médicos es evidente.

Y Érica es consciente del costo de estar ayudando en medio de la crisis: “Estamos descuidando familia, abocados en la gente, no estamos preocupados de nosotros“.

Pero ella está lejos de ser la única. Daniela Muñoz es enfermera y también se encuentra en la cadena de vacunación.

Me llena el corazón de orgullo haber estudiado enfermería, ejercer y tener un equipo tan potente para hacer un poquito mejor la salud del país cada día”, dijo.

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No le tomo tanto el peso, sé que pongo mi granito de arena, pero así como todos los otros funcionarios del país, todos somos uno”, añadió.

Compromiso que es reconocido por miles de personas, que a las 21 horas se asoman por la puerta en casas, o por sus balcones en edificios, para aplaudir masivamente a los profesionales médicos como Érica, Daniela y muchas más que anónimamente están en la primera línea ante el coronavirus.

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