Por Julio Sánchez
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Valparaíso, 10.30 pm. La noche es más oscura. Humo, destrucción, lamento. La calle Condell, barrio patrimonial, parece un escenario de guerra. La fotografía resulta parecida a esas postales extranjeras de países en guerra, lejos, por medio oriente. Pero es en la ciudad puerto. Y claro, guardando proporciones, el escenario inquieta al comercio, a los vecinos y a la municipalidad. Locales quemados, saqueados, arrasados, y los que no, se blindaron. Así transcurren los días en la ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Durante las últimas semanas, las manifestaciones han sido constantes. Marchas, carteles, cánticos. Un reflejo de la protesta social que se ha extendido en todo el país. Y Valparaíso ha sido solo una caja repetidora de la indignación que tiene a Chile en la crisis. Sin embargo, a espaldas de estas marchas, el vandalismo se adueñó de algunas calles. Ensañamiento con el comercio pequeño, mediano, y algunos más grandes que otros. Delincuencia que sobrepasó el resguardo policial.

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En ese escenario, Graciela Ulloa camina preocupada. Su angustia se evidencia. Se toma la cara, sus manos tiritan, se saca sus lentes de sol. Está junto a la galería Prat, a un costado, en la misma calle Condell. Allí, un letrero deja a duras penas leer el nombre de lo que, por 15 años, fue su pequeña inversión, su único ingreso: PC Driver. Está total y completamente destruida.

Tierra de nadie

Era demasiada la turba, estaban enloquecidos”, dice Graciela en una entrevista con un medio local. Luego, ya mirándonos a los ojos, con lágrimas, desata su rabia, pena y frustración.

Me lo saquearon por completo. Me rompieron todo, saquearon toda la mercadería. Ya estaba preparándome para la navidad, teníamos lleno el local, tengo cuatro trabajadores, no tengo ni para arreglar la reja, porque las rejas son millonarias”, relata Graciela.

Las cámaras de seguridad captaron todo. Desde que rompen la reja, luego la mampara, y la entrada. Uno, dos, 10, 30, quizás 60 o 100 personas más. Rompieron las mesas, los computadores, se llevaron televisores, pantallas, accesorios, todo lo que estaba en vitrina. Más de $40 millones en pérdidas, sin contar los destrozos, que se suman a la triste lista.

Te cortan las manos, te cortan los brazos, entonces qué puedes hacer, nada. Hay que seguir nomás, nadie te ayuda, y ese es el problema, nadie te ayuda. Te dicen, a todos les ha pasado, pero no termina tampoco, entonces no tengo para darle seguridad ni a mis trabajadores, ni a mi familia. No puedo traer ni a mis hijos ni a nadie que me venga a ayudar, porque si pasa algo, ese es el problema, la seguridad de esta ciudad no tiene”, añade Graciela con la voz cortada.

Los vidrios, tablas, piedras, basura. Así se deja ver desde la calle Condell al interior del pequeño negocio de Graciela. No se puede entrar, porque con fierros, decidió soldar y sellar su ingreso. Analiza seguir el ejemplo de varios otros pequeños empresarios: irse de este lugar, que durante los últimos días, se ha transformado en tierra de nadie.

Lo pedimos durante un mes (seguridad), y nadie, nadie nos cuidó”, sentencia la mujer.

La inversión en cero

Tú sabes que esa mierda le hace daño a la gente que trabajamos”. La frase es de un joven de polera gris, portando una mascarilla, y que tiene arrinconado a quien deja entender el video que grabó un vecino, era un saqueador. Alcanzaron a detenerlo. Le abrieron la mochila que portaba, donde se dejan ver botellas de cloro y otras especies.

La imagen, fue captada el 21 de noviembre en la noche, alrededor de las 23 horas. “Estás cagando a todos los cabros que están en la lucha”, le sigue replicando el joven de polera gris, al presunto saqueador. “Yo también estoy en la lucha”, le responde este último. “Si tú estás en la lucha, cagas a todo el resto”, le responde. Otro vecino se suma: “Todo lo estás haciendo mierda por esta hueá (apunta a la mochila con elementos presuntamente saqueados)”.

Este video, que comenzó a circular por las redes sociales, ocurrió muy cerca del local comercial donde está Paula Alarcón, quien minutos antes de la grabación, también sufrió el rigor de la delincuencia, que destruyó todo, absolutamente todo lo que tenía.

“Fue una turba de entre 15, 20 o más personas. Andaban con cuchillos, y forcejearon la entrada. Abrieron el local”, parte relatando Paula.

Su negocio eran máquinas tragamonedas, telefonía y venta de productos de limpieza. Otro registro audiovisual, que captó el momento del saqueo del local de Paula, muestra cómo van sacando las máquinas, que destruyen en la calle, y que posteriormente usaron como barricadas.

Mis vecinos, locatarios, trataron de disuadirlos, pero no pudieron. Ellos destruyeron todas las máquinas, se robaron todos los artículos que tenía de aseo, rompieron los teléfonos públicos, y se fueron”.

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Todo lo que invirtió llegó a cero. Y peor que eso, a números negativos. Está sin cómo generar ingresos, ni pagar el arriendo del lugar, menos pagar los créditos con los que se endeudó para costear las máquinas que le daban de comer a ella y a otra persona más, que trabajaban juntas.

En este momento todos vivimos en la incertidumbre misma, con miedo, porque siguen los saqueos, siguen los desmanes, siguen las barricadas, que no tiene nada que ver con la protesta pacífica, que hace la mayoría de la gente. Cuando se pelea, se lucha o se quiere pedir algo que es justo para ellos, para todos los chilenos en cuanto a las AFP, el CAE, las pensiones, sueldos mínimos, nosotros apoyamos la causa, pero detrás de eso siempre viene alguien escondido tratando de hacer destrozos, tratando de destruir los sueños de una familia”, dice Paula.

Facultades policiales

En la calle Condell, y sus pasajes aledaños por donde está el local de Paula, por ejemplo, la imagen da cuenta del miedo. Blindados con fierros y latones en las entradas de negocios que hasta hace un mes, tenían sus puertas abiertas. La mayoría, han sido vandalizados.

Según el municipio de Valparaíso, tienen un registro de 113 locales comerciales vulnerados. La mayoría de ellos, de pequeños comerciantes, negocios familiares ajenos a la gran industria que puede pararse al otro día de sufrir actos vandálicos como este.

Algunos ven en la decisión del municipio de recurrir a la justicia para limitar facultades de carabineros, principalmente en usar balines y bombas lacrimógenas, la razón de por qué la policía ya poco interviene en estos desmanes. Esa crítica también la expresó hace unos días la ministra vocera de gobierno, Karla Rubilar.

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No se puede pedir mayor orden público y seguridad, y al mismo tiempo intentar amarrarles las manos a Carabineros de Chile, en circunstancias completamente difíciles. Yo creo que el alcalde (Jorge) Sharp se equivocó”, sostuvo la secretaria de Estado.

Al respecto, el alcalde, sostuvo que “ha habido mala intención del gobierno. Que lean el recurso que interpusimos. Ese recurso hace referencia a los manifestantes. Los saqueos e incendios son delitos flagrantes y las policías tienen todas las facultades que la Constitución y las leyes les otorgan para poder actuar en esos casos conforme a las situaciones”.

Hay un despliegue de recursos policiales en el día, pero para evitar los saqueos y desplegarse en la noche, cuando la ciudad queda indefensa, no existen esos recursos“, cuestionó.

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