Por Carolina Vera
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El 22 de mayo del año pasado el suicidio de Katy Winter no sólo remeció a su familia y a la comunidad del Colegio Nido de Águilas donde estudiaba. La opinión pública también se remecía por un nuevo suicidio adolescente.

A un año de su muerte, sus padres hablan en profundidad de lo ocurrido. No sólo del ciberacoso escolar que sufrió, también de otras situaciones que vivió su hija. Y es que cuando hablamos de suicidio adolescente, no es sólo un factor el que influye.

“Claramente hubo muchas cosas que no vi, que no conversé con Katy y por eso perdí a mi hija y yo no quiero perder a mi hijo. Por eso dijimos, aquí hay algo que nos equivocamos, no hicimos bien”, cuenta Emanuel Pacheco, padrastro de Katy.

Conversamos con tres expertos en suicidio adolescente, quienes reconocen al menos 15 factores de riesgo. Entre ellos, identifican la baja autoestima, la ansiedad y la desesperanza como variables a las que los padres deben prestar atención.

Hablar de depresión

“A nivel escolar tenemos el bullying, ciberbullying y el bajo rendimiento escolar. Si hay problemas de salud mental en esa familia, también son factores de riesgo”, comenta Vania Martínez, psiquiatra e investigadora del Instituto Milenio MIDAP.

Estar atentos a estos factores es esencial para prevenir, así como hablar del suicidio para dejar de considerarlo tabú. Entre 2012 y 2016, casi 700 adolescentes entre 10 y 19 años se quitaron la vida, según cifras del Ministerio de Salud. Desde la Fundación Katy Summer, dirigida por los padres de Katy Winter, aseguran que a la semana 3 adolescentes se suicidan en Chile.

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“Preguntas tan básicas como si alguna vez ¿te has sentido angustiada o cansada, decepcionada o frustrada a dormir y dijiste sabes qué, qué ganas de no despertar mañana?”, recuerda Evanyely Zamorano, madre de Katy.

Ante la pregunta de si alguna vez lo conversó con la adolescente, la propia madre reconoce que “de verdad yo creo que nunca fue tema, nunca fue una cosa que pensé”.

Desde la Unidad de Trauma y Disociación de la Universidad Católica, equipo que asesoró al Colegio Nido de Águilas tras la muerte de Katy Winter, también comentan esta problemática. El psiquiatra Rodrigo Figueroa enfatiza que estamos frente a un fenómeno multifactorial, cuyas variables se potencian entre si a lo largo de la vida.

“Todavía existe el temor a que si hablamos de suicidio, podemos meter en la cabeza de un chico la idea de suicidarse cuando estaba latente. Necesitamos sensibilizarnos respecto de este tema, desmitificarlo”, recalca Figueroa.

La posesión como violencia

La violencia en el pololeo es otro de los factores de riesgo, aunque por si sólo no es un gatillante de suicidio. Los padres de Winter reconocen que la estudiante sufrió esta experiencia en una relación pasada.

“Las agresiones que nosotros logramos visualizar, comentar y conversar fueron de tratar de ser muy posesivo con ella. Y eso sí fue tema de conversación nuestro, con su mamá y con él en nuestra casa”, asegura Evanyely Zamorano.

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Para los especialistas, los padres deben fijarse en todos los factores de riesgo, pero especialmente cuando estos generan en el adolescente una depresión. Se ha determinado que el 90% de los jóvenes que cometen suicidio o lo intentan tuvieron un problema de salud mental.

“Lo que yo reestructuro hacia atrás es que obviamente su relación de pololeo la afectó. Pero este ciberacoso en donde la denigraron a ella como mujer por darse un beso con un chico reabrió las heridas que nosotros ya habíamos trabajado”, comenta Emanuel Pacheco.

Prevenir el suicidio adolescente, dicen los especialistas, es tarea de todos. Familia, amigos y establecimientos educacionales son parte de un ecosistema que debe brindar seguridad y protección a los jóvenes.

Si necesitas ayuda, contacta el Programa Salud Respone al teléfono 600 360 7777, del Ministerio de Salud.

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