Por Carola Garrido
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15:11 pm del 22 de mayo de 1960. La tierra se estremeció con un sonido ensordecedor. La historia de los terremotos cambió para siempre. El moviemiento 9.5 remeció la ciudad y alcanzó a afectar a 10 regiones del país. Es el mayor terremoto registrado hasta hoy y generó un tsunami que llegó hasta las costas de Japón.

21 de mayo de 1960: El aviso

06:06 am y la región del Biobío despertó con un fuerte sismo. Con una magnitud de 8 grados Richter el terremoto se sintío en en Concepción, Talcahuano y Los Ángeles -entre otras ciudades- se reportaron graves daños materiales. Era la antesala del megaterremoto.

 

22 de mayo: Las réplicas

imagen desde el portal de sismologia.cl

A las 6:33 am, un segundo sismo volvió a despertar a los habitantes de la zona. Se consideró una réplica y alcanzó una magnitud de 7 grados. Probablemente la tierra intentaba liberar energía, pero no fue suficiente. Gran parte de las casas de adobe que 24 horas antes se habían deteriorado, se derrumbaron.

Se cortó el agua y la luz y -por temor- la gente decidió dormir a la intemperie. Mientras permanecían en la calle y esperaban ayuda, comenzó una fuerte lluvia. El panorama no podía ser peor, pero algo más estaba por ocurrir.

A las 14:55 horas: Un tercer movimiento

Las réplicas continuaban y el sur de Chile seguía en movimiento. Sólo minutos después vendría el desastre. ¿Podían estos sismos registrados anteriores suponer que algo todavía mayor estaba por venir? Para los expertos, La respuesta es no.

En esa época era imposible predecir algo así. Había más desconocimiento del tema y muchas limitaciones tecnológicas. En ese momento se pensó que lo ocurrido en Concepción había sido un evento principal, no un sismo precursor”, dice el Doctor en Ingeniería Sísmica y Dinámica Estructural de la Universidad Austral de Chile, Galo Valdebenito.

22 de Mayo de 1960: Mega terremoto en Valdivia 

15:11 pm: Un ruido surgió desde las entrañas de la tierra. Sorprendió a todos en una placentera tarde de otoño. El mega terremoto comenzaba a registrarse y nadie podía suponer que sería, hasta hoy, el más fuerte de la historia.

 

Juan Yilorm -hoy de 76 años- pensó que “todo se terminaba“. En ese entonces era alumno de quinto año de humanidades del Liceo de Hombres de Valdivia.

“Era Domingo, me acuerdo perfecto. Eran las tres de la tarde. El día estaba muy lindo, debido a la inusual temperatura para el mes de mayo. Yo iba en mi bicicleta, pero poco duré arriba de ella, porque me fui al suelo“, recuerda.

Nunca ha podido borrar de su memoria ese momento, dice, ya que fue testigo de situaciones que jamás imaginó podían suceder. “Se sentía un ruido impactante que venía desde el fondo de la tierra. A eso se sumaban los gritos de desesperación de la gente. La calle se abría, se levantaban los pastelones. Fue algo impresionante. Duró mucho y la intensidad era cada vez mayor”, relata Juan.

Por eso, reconoce que cada vez que hay un temblor se pregunta si será algo pasajero o si ocurrirá lo mismo que aquella vez. “El pánico de nuevo se siente en el corazón“, asegura.

Imágenes gentileza de U. Austral

“Este terremoto fue tan fuerte que hizo vibrar el planeta completo. La energía que se liberó fue prácticamente la cuarta parte de la que ha liberado el mundo entero con todos los terremotos ocurridos en los últimos 100 años. Es comparable con el efecto de casi 200 mil bombas atómicas. Eso nos coloca, obviamente, en el primer lugar”, señala el experto de la Universidad Austral.

Según las mediciones, el movimiento alcanzó los 9,5 grados en la escala de Richter. Algo nunca antes visto. “En el caso del terremoto del 60, por lo menos se acumuló energía durante unos 500 años”, asegura el Director del Centro Sismológico Nacional, Sergio Barrientos.

El sismólogo, aunque sólo tenía seis años, aún no olvida lo que ocurrió ese 22 de Mayo. No vivía en Valdivia. Su casa estaba en Traiguén, en las cercanías de Temuco, donde el movimiento también se percibió muy fuerte. “Recuerdo que las chimeneas de las casas se desprendían y caían por los techos. También que los cables se movían y chocaban unos con otros. Nuestra casa quedo inhabitable. Tuvimos que vivir un mes en carpa”, cuenta Barrientos.

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Un movimiento interminable

A diferencia de otros sismos que se habían registrado en Valdivia, éste parecía no acabar. La angustia se hacía eterna para sus habitantes, ya que ni siquiera lograban mantenerse en pie. La mayoría de ellos señaló que el terremoto había durado por lo menos 10 minutos. No exageraban.

“Las estimaciones de la duración varían entre cinco a diez minutos. Por lo menos estuvo 300 segundos irradiando energía. Eso, más la propagación de onda, hace que una persona pudiera haberlo sentido por unos ocho minutos, fácilmente”, explica el Director del Centro Sismológico Nacional.

La magnitud y duración del movimiento generaron gravísimos daños en la ciudad y pánico entre la gente. Sin embargo, lo peor aún no ocurría.

 

Imágenes gentileza de U. Austral

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16:20 horas: Comienza el maremoto

Miguel Hernández nació en Corral y aún vive allí. El 22 de Mayo de 1960 tenía nueve años. Recuerda que ese día había salido con su familia a recolectar hongos comestibles al bosque. Allí los sorprendió el terremoto.

“Cuando todo terminó empezamos a caminar. Recién después de una hora logramos llegar a la bahía y nos dimos cuenta que algo anormal estaba pasando. Había unas olas inmensas y los buques se movían de una forma que nunca antes habíamos visto. La gente empezó a subir los cerros. Todos decían que el mar venía“, cuenta Miguel.

Tenían razón. Olas de diez metros azotaron la costa. Muchos no lograron escapar. “Había gente en los techos pidiendo auxilio. Otros se habían trepado a los árboles en el borde costero. Allí había dos escuelas: el liceo de hombres y el de mujeres. Ambos desaparecieron, porque estaban a nivel del mar. Afortunadamente era Domingo, porque si los alumnos hubieran estado en clases habría sido terrible”, dice.

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Imágenes gentileza U. Autral

Tsunami causó miles de muertes, no sólo en Chile

El maremoto -que levantó grandes olas entre Concepción y Chiloé- terminó destruyendo lo que había quedado en pie. Corral, Maullín, Puerto Saavedra e Isla Mocha fueron algunos de los lugares que resultaron sumamente afectados por la fuerza del agua. Si bien los daños materiales fueron de importancia, la pérdida de vidas fue lo que marcó la tragedia.

Según la información de la época, dos mil personas murieron a causa del terremoto y posterior tsunami. Eso en Chile, porque en la costa de otros países también hubo víctimas fatales.

“El maremoto estuvo rebotando en el Océano Pacífico durante varios días. El sismo produjo un desplazamiento de masa de agua que se propagó en todas direcciones. Hawái fue una de las zonas más afectadas por las olas“, explica Galo Valdebenito, de la Universidad Austral.

18:00 horas del 23 de mayo: Hawai es azotado por el tsunami

Aunque se emplaza a más de 10 mil kilómetros del epicentro, en la isla de Hilo, en el archipiélago de Hawái, murieron 68 personas. En la costa de Japón, se reportaron 130 fallecidos y en Filipinas también hubo víctimas.

Imágenes gentileza U. Austral

Réplicas duraron meses

La catástrofe natural tuvo en vilo a los habitantes de Valdivia. El 40% de los hogares quedó destruido, por lo que unos dos millones de personas resultaron damnificadas. Como si eso no fuera suficiente, una seguidilla de réplicas seguía atemorizándolos. Se concentraron fuertemente durante el primer año, pero continuaron registrándose mucho tiempo después. Algunas alcanzaron incluso los 8 grados.

Otro efecto del terremoto fue el desplazamiento tectónico, que provocó que algunas zonas se hundieran y que otras se levantaran. De hecho, los humedales que hoy existen en Valdivia se originaron el año 1960.

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Los levantamientos y hundimientos son espectaculares en este terremoto. En la isla Guafo, en el archipiélago de Chiloé, hubo cuatro metros de levantamiento y en la isla Guamblin, seis metros de levantamiento. La ciudad de Valdivia, por otro lado, tuvo 2,5 metros de hundimiento. Ese fue un cambio permanente el paisaje”, dice Sergio Barrientos, del Centro Sismológico Nacional.

Imágenes gentileza U. Austral

24 de mayo: El Riñihuazo y la erupción del Caulle

Ambos eventos también fueron consecuencia del megaterremoto. Su gran intensidad provocó el derrumbe de dos cerros, causando un bloqueo en el caudal del río San Pedro. Se creó un tapón de 24 metros de altura. Cada metro de crecida almacenaba 20 millones de metros cúbicos de agua. Ante el peligro de un desborde -que podría haber arrasado con toda la ciudad de Valdivia- el gobierno de la época implementó un plan de ingeniería para evitar un desastre de magnitudes.

Todos los habitantes -con la ayuda de expertos y la utilización de maquinaria- trabajaron unidos para crear un canal de desagüe para el río Riñihue y luego detonar ese gran tapón. Esa gran hazaña es conocida como el Riñihuazo.Imágenes de esta hazaña se pueden revisar en el documental “La Respuesta”, perteneciente a la Cineteca de la Universidad de Chile.

Otro evento que también causó gran preocupación en la zona ocurrió dos días después del terremoto: la erupción en el Complejo Volcánico Cordón Caulle. Hace algunos años, los expertos lograron determinar que este es uno de los pocos casos donde el movimiento sísmico tuvo directa relación con la actividad del macizo.

“Se inició una erupción explosiva sólo 38 horas después del terremoto. Se desarrolló a través de una fisura de más de cinco kilómetros de longitud con 18 cráteres activos de forma simultánea. La columna eruptiva alcanzó 10 kilómetros de altura, lo que produjo dispersión y acumulación de material volcánico sobre territorio chileno y argentino”, explica el Jefe de la Red de Vigilancia Volcánica del Servicio Nacional de Geología y Minería, Álvaro Amigo.

En la última década, este departamento se ha robustecido, monitoreando las 24 horas del día los 45 volcanes que se encuentran activos en Chile. “En el caso particular del cordón Caulle, para fines de este año está contemplada la publicación de un mapa de peligros, que zonifica las áreas que eventualmente podrían resultar perjudicadas en caso que este macizo se reactivara”, anunció el Director Nacional de Sernageomín, Alfonso Domeyko.

Aunque se cumplen 60 años desde que se registró el megaterremoto en Valdivia, los daños que provocó y las vidas que cobró no permiten que sus habitantes puedan olvidar ese día. Eso que nunca pensaron que podría ocurrir, no deja de sorprender también a sismólogos y otros expertos que -pese al paso del tiempo- siguen interesados en conocer más detalles del terremoto más grande registrado en la historia.

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