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“Estamos volviendo a lo que vivimos antiguamente, colisiones, lo típico de fin de semana, sobre todo ahora, como que hay una sensación de seguridad“.

Así comenta Alejandra Ayala, enfermera reanimadora del Servicio de Atención Médico de Urgencias (SAMU), lo que espera encontrar una noche de turno en la base 22 del SAMU, la que corresponde a comunas del sector norte de la Región Metropolitana, como Recoleta, Conchalí e Independencia.

En la sede también se encuentran Leopoldo Rojas, conductor de la ambulancia, y el supervisior del turno, Mauricio Concota, junto a otros trabajadores. Y es a ellos a quienes un equipo de CHV Noticias acompañó en la jornada.

En la base no sólo tienen las herramientas médicas y técnicas para que el equipo pueda realizar sus funciones. También tienen equipada una pieza con camas y otros elementos para su adecuado descanso, el que dicen es poco y menos aún en pademia.

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Concota informa que en el área de la que deben hacerse cargo viven alrededor de un millón de habitantes y “lo que es SAMU en el área norte, tenemos 5 ambulancias, que son tres ambulancias avanzadas y dos básicas”.

Cifra que parece ser insuficiente para dar abasto. Al respecto, el mismo supervisor dice que “en salud nunca va a ser suficiente la oferta en relación a la demanda de atención“.

Durante la noche, el equipo del SAMU recibió un llamado para asistir a una persona que se encontraba inconsciente y al parecer sin signos vitales. Es por eso que se trasladaron, en compañía de CHV Noticias, hasta la calle Vivaceta.

Ahí lograron estabilizar al paciente de 78 años en su propio hogar y posteriormente trasladarlo al Hospital San José. Este es solo uno de los tantos llamados que reciben jornada a jornada.

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Ayala reflexiona que “nosotros somos el sistema de emergencia del Estado” y que “no preguntamos si el paciente tiene Fonasa, Isapre o si está inscrito en algún consultorio. Nosotros tenemos que dar la primera respuesta”.

“Todas las personas que trabajamos acá no trabajamos obligados o porque no tenemos donde trabajar, al contrario, el poder entrar acá es un honor“, añade la profesional.

Es por eso que destaca que “estos pacientes antes se morían en los domicilios. En cambio ahora tienen otra chance, independiente del diagnóstico que tenga este paciente. Eso es lo gratificante de esta pega. Con muy poco se hace bastante“.

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