Por Javier Espinoza
{"multiple":false,"video":{"key":"oULgQaaT3r","duration":"00:04:05","type":"video","download":""}}

“Es primera vez que veo esto”, dice Gloria Cubillos en Lo Valledor, mientras sostiene en sus manos un alimento que le resulta desconocido por su textura blanda y de forma parecido a un ají. Es la sensación que le generaría a gran parte de los chilenos encontrarse con una caigua, una planta proveniente de Perú, que posee un 93% de agua, contiene vitamina C y que puede prepararse tanto como un guiso, como una ensalada ¿A qué sabe? Al pepino, más o menos.

Es una cara más de la inmigración. Alimentos que llegaron al país junto a habitantes de Perú, Haití, Colombia, Venezuela o Ecuador, por ejemplo, y que están generando un cambio en el mercado chileno. Importadores identificaron en la numerosa llegada de migrantes a Chile un posible mercado, satisfaciendo la necesidad de esas personas por los productos familiares y que para un chileno pueden ser una rareza.

Una de las inmigraciones más numerosas de los últimos años proviene de Hait, país de donde proviene el pitimí, un alimento similar a la quinoa que ya es posible encontrar en ferias libres de la capital. “Los chilenos se están atreviendo un poco más a probar estos productos que para nosotros son más comunes”, dice una vendedora que lo ofrece en bolsas de 2 kilos y medio a un valor de $4 mil.

Lee también: Beyond Meat, la carne hecha con vegetales que se gana su espacio entre las hamburguesas en Chile

“Antiguamente, debíamos viajar constantemente a Perú para traer alimentos y especies. Hoy, están todos en Chile y de muy buena calidad”, dice Richard, como es conocido el administrador del restaurante El Ají seco del Inca, ubicado en Providencia, donde suelen preparar platos con caigua, olluco y yuca, dos tubérculos similares a la papa chilena. Ambos tienen, también, una cada vez mayor venta en el mercado local.

“Esto obedece a una oportunidad de negocio. Los comerciantes son expertos en esto y se dieron cuenta que había un mercado. Hace dos o tres años, no existían acá muchos de estos productos“, dice Bruno Ballestrazzi, de comunicaciones del mercado Lo Valledor.

La nutricionista Catalina Miranda, conocida como CataLaNutri en Instaram, asegura que todos estos productos son ricos en vitaminas y propiedades que los chilenos ahora pueden aprovechar. “El maíz morado tiene propiedades antioxidantes y muchos beneficios regenerativos, mientras que la maracuya es rica en vitamina C y A, lo que la hace una cicatrizante por excelencia y la papaya ecuatoriana es muy desinflamatoria, así que sirve a las personas que sufren de dolores musculares, por ejemplo”, explica.

“La yuca tiene una preparación muy similar a la papa tradicional. Así, puede ser una compañía perfecta para el seco de cordero”, dicen en el restaurante El Ají Seco del Inca. En este lugar, la caigua se prepara como ensalada, el concentrado de la maracuyá se saltea y se utiliza como salsa sobre los pescados y el mango es habitual en los ceviches.

“Es un fenómeno por donde se mire”, concluye Ballestrazzi, mientras carga una papaya ecuatoriana, cuyo valor es de $3 mil el kilo. No es menor, considerando que cada una de estas frutas pesa, en promedio, 2 kilos y medio. Un negocio que crece de la mano de la inmigración.

Tags:

Deja tu comentario