Por Daniela Durán Alviña
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A María Inés Ortega le gusta bailar rock and roll con su amiga Gloria. Ni ella puede creer la energía que tiene a los 90 años. Vive sola hace más de 40 años en su casa en la comuna de la Granja, luego de quedar viuda. Sus vecinas la admiran porque a pesar de tener una pensión de $160 mil, nunca se queja.

“Pienso que si dios me da salud como estoy ahora, que vengan los años encima nomás”, dice esta madre de 4 hijos, con casi un siglo de vida.
“Yo digo que hay que vivir la vida contenta”, añade dice María Inés. Cuando le preguntamos si su pensión le alcanza para todos sus gastos, ella dice que no sabe cómo responder la pregunta.

Cada año que pasa es una prueba para esta abuela de 6 nietos. Tiene su casa pagada, pero está obligada a recortar parte de su pensión y destinarlo al paga de las contribuciones. Son 210 mil pesos al año, además de 52 mil pesos que le paga al municipio por la recolección de la basura.

Por más que uno se esfuerce, uno no puede cumplir, entonces vienen las multas y con eso vienen los problemas para uno que es de la tercera edad. Porque uno también necesita comer, necesita vestirse, entonces si uno no paga las contribuciones o se atrasa, vienen las multas. Si tú tienes una deuda, la municipalidad no te perdona, te embargan. Si tu no pagas la basura, también otro problema”, dice María Inés.

Al otro extremo de Santiago, en la comuna de La Reina, Rodolfo es un abuelo muy feliz y con energía. En dos meses más cumple 80 años. Es el director del grupo musical Los abuelos. Antes de jubilarse tenía un buen trabajo como profesor del colegio Nido de Águilas. Por eso tiene una pensión cercana a los $600 mil. Claro que es 70 por ciento menos de lo que ganaba.

“Y de repente click y jubilación. Y bajó todo. Si yo estuviera trabajando en el nido de Águilas como profesor, mi sueldo sería $2 millones y tanto”.

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Vive con su esposa. Sus dos hijos ya se fueron de la casa. Le teme al futuro. Dice que no lo ve bien. De los 600 mil que recibe, 150 mil se van al plan de salud y cada año debe destinar $573 mil para pagar las contribuciones de su casa. Cree que no está lejos el día en que ya no podrá pagar este impuesto.

“Voy a tener que vender la tierra y eso es que te arranquen un pedazo del corazón. La depresión, aunque tú me ves bien, entra de repente. Sobre todo cuando tienes que pagar la cuenta del Jumbo, de la comida, de la feria, de la tarjeta de crédito y la pensión es muy baja“.

“El pecado de haber comprado una vivienda”

Claudio Araya también vive en La Reina. Él tiene una pensión que le permite vivir bien, dice. Pero las contribuciones están afectando su economía. Debe cancelar $560 mil al año.

“Como que no hubiera un derecho a la vida. Pareciera que los adultos mayores tienen fecha de caducidad, como los alimentos. O sea, usted no puede llegar más allá de los 80 (años)”, añade Araya.

Claudio ve con estupor cómo los mayores de 80 años tienen la tasa más alta de suicidios del país, con 17,7 por cada 100 mil habitantes, seguido por las personas de entre 70 y 79 años, que tienen una tasa de 15,4.

“¿Y sabes por qué son los suicidios? Por el factor económico. Y no es porque estén enfermos. Cuántos casos no hay de dos ancianos que se suicidan juntos en la cama. Claro que da rabia, mucha rabia. Si eso es lo que más abunda ahora. La rabia“, agrega.

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Para Rodolfo, María Inés y Claudio, las contribuciones son un martirio. Es el pecado de haber comprado una vivienda en un sector que se valorizó con los años. Ni hablar si sus casas siguen subiendo de precio. A futuro pagar las contribuciones será imposible.

El alcalde de La Reina, José Manuel Palacios, relata que ha tenido “adultos mayores que han llegado llorando a hablar al municipio, porque la única forma de calefaccionarse es prender un brasero. Imagínate lo que es tener encendido un brasero dentro de una casa”.

La autoridad asegura que es necesario apoyar a los adultos mayores. Por eso decidió eximirlos de los cobros por derechos de aseo y si bien deben pagar contribuciones, dicen que un cobro menos es de gran ayuda.

Hay que tomar conciencia de que no solo la gente más vulnerable es la que está sufriendo con todo esto, sino que los adultos mayores de la clase media que con el tiempo se han ido empobreciendo”, comentó el jefe comunal.

Siguen pagando contribuciones, pero menos

Luego de las movilizaciones de las últimas semanas, el gobierno hizo una propuesta que intenta hacerse cargo del problema. No los libera del pago de contribuciones, pero sí las disminuye.

La idea es beneficiar a los pensionados que reciben menos de $650 mil y que tienen propiedades con un avalúo fiscal inferior a los $128 millones. Si cumplen con estos dos requisitos, la contribución que pagan no deberá superar el 5% de su ingreso.

“Sé que los adultos mayores ven esto y dicen ‘me encantaría a mí también estar exento’, pero tenemos que focalizarnos en esos adultos mayores que hoy día lo necesitan” y agrega que “en el mediano plazo tenemos que ver cómo ir aumentando este beneficio cada día más a viviendas de menor precio”.

Sacando cálculos, nuestros entrevistados deberían tener la posibilidad de acceder a este beneficio que podría aliviar un temor constante, perder sus casas.

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