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María Jesús fue una de las víctimas de los numerosos accidentes que han sucedido en la Ruta L-25, el llamado “paso de la muerte”, que ya ha dejado un lamentable saldo de nueve los fallecidos en accidentes de tránsito.

“A mí me dejaron así, pero mi abuelo falleció”, indicó la joven, quien en su relato agregó la trágica muerte de su abuelo, quien murió por un atropello en el mismo sector. Ella, por su parte, quedó parapléjica.

La ubicación de este peligroso lugar está en Peñuelas, en una zona que une cuatro comunas de la Región del Maule: San Javier, Linares, Yerbas Buenas y Villa Alegre.

Son tan reiterativos los accidentes, que incluso su gruta conmemorativ, fue sacada de cuajo por el choque de otro vehículo.

En la realización de este reportaje se pudo apreciar la rapidez de los autos y camiones al pasar, así como la peligrosidad por circular a pie en un espacio que no cuenta con veredas ni reductores de velocidad.

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En el caso de María Jesús, su accidente sucedió hace bastante tiempo, cuando ella iba al colegio y tenía sólo 8 años. “Me dijeron que venía a más de 160 km/h.”, señaló la joven, que fue arrastrada varios metros tras ser impactada por un vehículo.

“Cuando me atropelló, paró un poquito, pero luego se fue”, aseguró, denunciando la actitud de un conductor que huyó del lugar, sin prestarle ningún tipo de ayuda.

La impunidad de este acto es algo que se ha ido repitiendo año tras año con nuevas víctimas, varias de ellas fatales, que no corrieron con el mismo destino de María Jesús de sobrevivir a un atropelló de alta velocidad.

Huir y no prestar ayuda

Mónica Albornoz es la esposa de uno de los fallecidos, José Vasquez Retamal, un hombre que venía caminando por la berma junto a dos personas más cuando una camioneta acabó con su vida.

El momento en que lo vi en la carretera tirado en el suelo y lleno de sangre… es muy doloroso para mí”, se quebró la mujer al recordar la escena fatal donde su esposo fue protagonista de una nueva pérdida a causa de irresponsables al volante.

En este caso, como en el de María Jesús, el chofer tampoco prestó auxilio y escapó inmediatamente.

Lo que ocurre en Peñuelas, sucede también en cientos de otros espacios rurales, los que son atravesados por carreteras y cuyos trabajos de señaléticas, demarcaciones y resaltos, son insuficientes frente a la existencia de conductores inescrupulosos e inexpertos, que no respetan la vida de los demás.

A esto se suma el nulo control policial, según relatan vecinos de estas localidades de la Región del Maule, lo que se refleja en la inexistencia de culpables, los que pudieron huir tranquilamente tras cometer los atropellos.

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En particular, lo que pasa en Peñuelas transcurre en un radio no mayor a dos kilómetros, donde, hasta la fecha, existe un catastro de nueve personas fallecidas, entre conductores, peatones y ciclistas.

“La estadística se ha acentuado más en los últimos años. De hecho, en septiembre tuvimos un accidente con dos víctimas fatales”, apuntó Denisa Cofré, vocera del Movimiento Peñuelas.

Cofré señaló también que desde 2017 están solicitando formalmente un reductor de velocidad para una zona de escuela. La instalación de un resalto -o popularmente conocido como “lomo de toro”- es lo que piden estos vecinos, algo que desde hace tres aún no se ha concretado.

Problemas en caminos y veredas

Las muertes no sólo han sido por atropellos en la carretera, también se han registrado fatalidades por caminos y veredas en mal estado, como sucedió con el abuelo de Aracely Yáñez.

“Él iba cruzando y se abrieron unas especies de tablones en esta pasada y como en ese tiempo había una gran corriente de agua, ésta lo arrastró. Él, como adulto mayor que era, no tuvo la fuerza necesaria para afirmarse”, dijo su nieta, en otra de las demostraciones de abandono total que hay en estas comunas.

El cruce obligado para los habitantes de Villa Alegre, de lo contrario la alternativa es caminar por el borde de la carretera arriesgando también la vida.

Los municipios involucrados en la responsabilidad de estas faltas de mantenciones y arreglos son los de Yerbas Buenas y Villa Alegre. Por su parte, Luis Cadegan, alcalde de Yerbas Buenas, informó que los trabajos corresponden a Vialidad del Ministerio de Obras Públicas (MOP).

Al respecto, Francisco Durán, Seremi MOP del Maule, señaló que en noviembre de este año está programada la construcción de dos lomos de toro, con señalética reductora de velocidad en el sector de Peñuelas.

Asimismo, en relación a la construcción de veredas no hubo una respuesta por parte del Seremi del MOP. Mientras que, por el lado de Villa Alegre, su director de obras, Alfredo Espinoza, explicó la imposibilidad de hacer arreglos.

“Revisamos la faja y pudimos detectar que por el lado de Villa Alegre es complicada la instalación de veredas debido a que es muy angosta. Además, hay puntos en que la señalización y el tramo, por los cercos, no daría con la distancia para una vereda”, comentó Espinoza.

Una noticia negativa para los vecinos de la ruta del “paso de la muerte”, un nombre que, por lo visto, deberá mantenerse tristemente, donde la posibilidad de nuevas tragedias mantendrá una vez más atemorizados a sus habitantes.

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