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En mayo pasado conocimos el caso del pastor Fernando Silveira, con quien un equipo de CHV Noticias se encontró en una olla común de La Pintana. Eventualmente, el pastor evangélico mostró el lugar donde vivía: un cuarto detrás del templo.

Entre ratones y basura, Fernando debía hacer frente a la falta de alimentos y de vivir dignamente. “Acepté que ustedes entraran, pero los dejé entrar con cierta vergüenza”, dijo ese día.

Una vez se conoció la situación del pastor, el dueño del tempo lo echó del lugar por lo que quedó completamente en la calle. Los vecinos y vecinas de El Castillo de todas formas le prestaron ayuda, guardando sus cosas mientras pudiera encontrar algún lugar.

Coincidentemente, al día después la alcaldesa de la comuna, Claudia Pizarro, dio a conocer que sería trasladado a una vivienda tutelada, lugar donde tendría un espacio cubierto y limpio, donde poder vivir sin problemas. Además, fue ubicado cerca de sus barrios, de manera que no perdiera contacto con sus conocidos.

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“El cambio de vida que va a tener ahora va a ser 100%”, dice Paulo “Chamaco” Valdés, quien durante la crisis se ha dedicado a articular la ayuda para que llegue a quienes más lo necesitan.

Si bien en ese momento no pudo trasladarse a su nueva residencia, ya que dio positivo por COVID-19, finalmente se concretó la mudanza definitiva.

“Estamos muy emocionados, muy contentos. Agradecido con los amigos que me han ayudado. Y lo digo con todo respeto, los siento como familiares míos”, dice Fernando una vez que llega a su nueva casa. “Mi sueño se hizo realidad porque deseaba vivir así, tranquilo, decentemente”, confesó.

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