{"multiple":false,"video":{"key":"b44ftYv9MM","duration":"00:10:47","type":"video","download":""}}

Gustavo Curt tenía 40 años cuando su salud le comenzó a fallar. Todo partió con el colesterol alto, diabetes, hipertensión, pérdida auditiva y de memoria y dos ataques cardíacos.

Ahora tiene 54 años, perdió el trabajo y le han rechazado tres veces la opción de la pensión por invalidez, asegurando que está sano. Incluso, en la tercera oportunidad, decidió apoyarse en la Fundación Valídame, aunque tampoco lo lograron. Ahora, lo intentará una vez más.

“Lo que sufrí fue muerte súbita, por esto me hicieron un análisis al cerebro porque no se detecta el origen, yo puedo estar conversando contigo en este momento y me desconecto“, relató Gustavo.

Antes de que comenzaran sus problemas de salud, se vio obligado a dejar su trabajo como ingeniero civil mecánico y hace dos años asegura que no le pagan las licencias.

Todo mientras le siguen negando la pensión por invalidez que entregan las AFP, pese a que exámenes particulares aseguran que no puede trabajar. “Llevo cuatro años sin trabajo y debo todo a mi familia, sin ellos estaría en la calle o muerto“.

“La comisión médica dice que yo no tengo problemas de memoria y mi principal problema es la memoria, eso es lo frustrante, que te digan que no en la cara”, añade Curt.

Pero Gustavo no es el único caso en Chile. De hecho sólo basta conocer a su esposa, Rosa González, a quien le rechazaron dos veces la pensión de invalidez.

Antes que la enfermedad, te mata el sistema“, dice la mujer de 51 años y que padece cáncer de mamas, el que ya presenta con metástasis en el cerebro, huesos y pulmón.

Por suerte para ella y su familia, tras un largo peregrinaje recién recibió la aprobación de su pensión.

Pero este no es un tema nuevo. Entre 2006 y 2010 Cuprum, Provida y Capital fueron sancionadas por obstaculizar las tramitaciones de las pensiones de invalidez.

Y el propio diputado Juan Luis Castro, miembro de la comisión investigadora por pensiones, no es muy optimista al respecto: “Lograr que alguien reciba del Estado una pensión porque no puede trabajar, tiene menos de 65 años y no tiene como seguir ejecutando su pega, es un calvario“.

Y así lo demuestran unos correos, en los que queda en evidencia que hay antecedentes sobre la limitación el acceso a este beneficio. En los documentos se lee claramente cómo se organizaban y felicitaban por metas cumplidas en lo que la industria define como control de siniestralidad.

Debido a esto, la Fundación Valídame denunció este hecho y están en pie de guerra.

Juan Carlos Pizarro, presidente de la misma fundación, subraya que “solamente el sistema de filtrarlas estaba dado por los procedimientos ilegales en las propias AFP“.

Incluso, en una nueva oportunidad, cuando Gustavo Curt fue nuevamente a encarar el trámite con su AFP, para que le otorguen la pensión por invalidez, de entrada se presentaron dos irregularidades:

Primero, le pidieron que entregara papeles que acrediten su enfermedad, toda una irregularidad, ya que un oficio de la Superintendencia expresa que el trámite debe empezar sólo con la presentación de carnet. Norma que no se cumplió.

Y segundo, le pidieron que su médico llenara el Certificado de Antecedentes Médicos de Invalidez (CAMI). Sin embargo, según el abogado experto en seguridad social Yamir Rivera se encuentra proscrito por la Superintendencia de Pensiones.

Personas fallecen esperando llenar el formulario“, comenta el mismo profesional.

Situación que llegó a la comisión investigadora de la Cámara de Diputados desde noviembre. En abril de este año entregarán las conclusiones.

Desde la asociación de AFP dicen que esperarán conclusiones de la comisión para dar opinión en un tema que se arrastra por décadas y que tiene Chile como uno de los países con el otorgamiento de pensiones de invalidez más bajo de la OCDE.

Revisa el reportaje completo de CHV Noticias en el video adjunto.

Tags:

Deja tu comentario