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La sandía y el melón son los productos estrella de cada verano. Ambas frutas tienen un alto contenido en fibra y agua, por lo que son recomendadas para aquellos que están a dieta.

En el caso de la sandía, sus principales beneficios son: alto poder antioxidante, excelente depurativo, rica en vitaminas A y C, además de ácido fólico y hierro.

La sandía es excelente para perder peso, por su alto contenido en fibra y agua. También posee potasio, calcio, magnesio, fósforo y sodio.

La parte “blanca” de la sandía, que habitualmente pocos consumen, ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares y degenerativas.

Por su parte, el melón contribuye a la hidratación, es rico en vitaminas y antioxidantes, además de potasio y agua, lo que ayuda a prevenir la retención de líquido.

El melón también aporta vitamina C y está especialmente recomendado para las personas que padecen de gota, reumatismo y patologías renales.

Según la nutricionista Katherine Larraguibel, es aconsejable consumir estas frutas por la mañana, como postre o a media tarde, reemplazando al pan.

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