Por Alejandro Vega
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Por respeto a su esposa e hijos no revelaremos la identidad del suboficial que era miembro de la Compañía de Ingenieros del Ejército desplegada en Puerto Príncipe, capital de la convulsionada Haití. Como parte integrante de ese contingente, su labor consistía en limpiar las calles abarrotadas de basura y realizar trabajos de construcción y reparación de caminos. Eso le permitió tener más contacto con la población local. Eso le permitió conocer a una joven haitiana y tener relaciones sexuales con ella. Y quedó embarazada.

Tiempo después “hubo una visita al consulado de la persona que estaba esperando guagua. Ella quería que fuera reconocido su hijo”, asegura Marcel Young, ex embajador de Chile en Haití entre el 2004 y el 2010.

Tras conocerse este caso, el suboficial fue sancionado por su jefatura. “Me llamaron, me hicieron todas las consultas y si yo reconocía el hecho. Yo le dije que sí. Y de ahí, recién me dijeron que me desvinculaban de la institución”, reconoce.

El hijo de este casco azul chileno debería tener actualmente cerca de 12 años. Le preguntamos si en todo este tiempo le ha enviado una pensión alimenticia a su hijo. Alguna vez. Responde con un rotundo “no”.

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La duda frente a este primer caso confirmado de paternidad de un casco azul chileno es quién debe hacerse responsable de los actos de un militar que está representando a un Estado y a un organismo internacional como la ONU.

El comandante en jefe subrogante del Ejército, general Schafik Nazal, asegura que “la primera responsabilidad es del soldado”. Pero que, si hay niños en condiciones de desprotección como el hijo del suboficial, “yo creo que Naciones Unidas dentro de estas misiones también tienen que hacerse cargo como lo hizo el Ejército de Chile al apadrinar algunos colegios en Haití”.

Mas de 12 mil soldados chilenos pasaron por Haití durante trece años de operaciones de las Fuerzas de Paz. El entonces secretario general de Naciones Unidas, Koffi Annan, nombró jefe político de la misión al chileno Juan Gabriel Valdés. Las Fuerzas Armadas y de Orden de nuestro país se plegaron al grupo de naciones que conformaron la Minustah, como se bautizó a la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití, con el objetivo de superar la crisis política, económica, social y humanitaria en este país que -paradojalmente – fue el segundo en América en lograr su independencia y el primero en liberarse de la esclavitud.

El general chileno Eduardo Aldunate quedó a la cabeza Minustah por un trágico destino, después del suicidio del comandante brasilero Urano Teixeira Bacellar. “El tiempo que yo estuve hubo una sola acción de una emboscada a una patrulla en la cual hirieron en la mano a un teniente de infantería de marina. Pero en el sector duro, duro, no había fuerzas chilenas”.

El contingente nacional estaba en dos frentes. Uno en Cap Haitien, donde se desplegó el Batallón Chile que integraban infantes de marina y militares. Un segundo contingente se ubicó más al sur. Estaba conformado por la Fuerza Aérea de Chile y la Compañía de Ingenieros, que operaban en la capital, Puerto Príncipe. En esta última zona “llegamos a tener 280 secuestros al mes. Las bandas armadas nos esperaban con personas arriba de los techos, con fusiles” y, muchas veces, “se escudaban en mujeres y niños”. Entre las pandillas armadas que circulaban por el sector de Cité Soleil había una liderada por un criminal conocido como ‘Ti Couto’, “jefe de una banda que gozaba mucho cortando con cuchilla a gente viva”, recuerda.

Por esta razón asegura que el control sobre la tropa era muy férreo, por lo menos en el tiempo que él permaneció en Haití comandando la Minustah.

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El general (R) Aldunate no oculta su sorpresa tras enterarse de la investigación académica publicada en el medio The Conversation, que reveló un sinnúmero de casos de abusos sexuales contra mujeres haitianas cometidos por las fuerzas de la ONU. Militares de 12 países estarían involucrados. 265 niños habrían nacido de estas relaciones. 21 son atribuidos a soldados chilenos.

De los 21 casos en que se atribuye paternidad habrá que diferenciar si es que hay abuso, violación, si hay menores, pasión o amor, pero además el resultado. Que hay un hijo y si a ese hijo se le está prestando todo el apoyo que corresponde, pero eso es parte de la investigación. Me parece que antes no es bueno elucubrar”, dice Aldunate.

Nuestro colega Pablo Cuellar de CNN Chile, conversó con Susan Bartels, una de las autoras de la investigación realizada el año 2017. Queríamos saber si pueden certificar los nombres de los soldados que participaron en estos abusos y de las víctimas.

“No, no tenemos ninguna. Nosotros recolectamos toda la información de manera anónima, así que no tenemos información sobre los soldados implicados, ni tampoco tenemos los nombres, o contactos de las mujeres que estaban criando los niños de los soldados”, explica Bartels.

Respecto a cómo identificaron la nacionalidad de los soldados, Bartels asegura que elaboraron láminas con las banderas de 15 países que le mostraron a las presuntas víctimas. De esta forma dicen haber logrado reconocer la nacionalidad de los padres de los niños.
El caso del suboficial chileno que logramos identificar, confirma que el embarazo de estas mujeres de padres chilenos que formaban parte de la Misión de Paz, es una posibilidad real.

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El ex embajador de Chile, Marcel Young, recuerda que el hecho quedó al descubierto luego de que la mujer haitiana acudiera a la representación chilena informando de su embarazo. “No acusó abuso. Por lo que recuerdo, había una cierta relación de afecto. No era su intención deshacerse del caso, sino asumir de alguna manera”, asegura Young.

La mujer presentó un reclamo de paternidad, para que la apoyaran económicamente. Algo que no se habría concretado nunca, según nos reconoció el propio soldado involucrado.

La ex capitán del Ejército, Carolina Céspedes, no sólo participó en tres despliegues de tropas en Haití. También fue profesora del Centro Conjunto para Operaciones de Paz de Chile (Cecopac), ubicado en La Reina. Allí se entrenan todos los soldados enviados a misiones de la ONU. “El soldado va con un marco regulatorio claro. Yo siempre les decía. Usted es parte de una misión de Naciones Unidas. Usted es parte de una institución y representa al Estado de Chile”, sentencia.

Ella misma impartió en ese recinto la asignatura de “Prevención de explotación y abuso sexual”, módulo en el que se enseña que “existe abuso sexual al momento de que hay una desigualdad de poder, ya que son personas vulnerables”, por lo tanto -continúa- “las instrucciones eran claras. Usted no puede mantener relaciones sexuales con la población vulnerable, no puede ejercer ninguna actividad de abuso o explotación sexual. No puede tener relaciones sexuales con la población local”.

El comandante en jefe (S) y jefe del Estado Mayor General del Ejército, Schafik Nazal, asegura que el soldado chileno en Misión de Paz violó el código de conducta que exige tanto la institución castrense como Naciones Unidas, motivo por el que fue sancionado. Asegura que el Ejército está comprometido en esclarecer posibles casos como los que denuncian las investigadoras canadienses. “La primera fase de investigación es preguntar a todos los comandantes si tuvieron alguna denuncia formal o informal, y cuáles fueron los procedimientos que adoptaron”.

Si es lo que las investigadoras dicen, hay 21 niños que tienen derechos. El derecho a vincularse con sus raíces. Tienen derecho a que su padre pague una pensión alimenticia”, añade la ex capitán Céspedes.

Reportajes de CHV Noticias conversó con el secretario ejecutivo de la Organización Socio Cultural de los Haitianos en Chile, Oschec, Emmanuel Cimeus. Afirma que su ONG tiene contacto con dos mujeres que acusan directamente a militares chilenos de abusos sexuales.

A pesar de que no quieren pronunciarse, porque se sienten avergonzadas para declarar lo que sucedió, organizaciones feministas están levantando información de estas víctimas de soldados que habrían sufrido abusos en varias ocasiones, por comida y por dinero. “Ambas fueron víctimas de abusos sexuales, pero no quedaron embarazadas”.

El general (R) Aldunate es categórico frente a estas denuncias y se abre a la posibilidad de que esto “sea posible, absolutamente posible. Los soldados no íbamos a París, íbamos a Haití, donde hay miseria. Ahora, el tema es investiguemos. El tema es no acusemos. Y si hay responsables, apliquemos toda la rigurosidad. Porque no solamente dejaron una madre, un niño, también vulneraron su compromiso, de representar a Chile, al Ejército. Por lo tanto, toda la dureza con ellos”.

Solicitamos una entrevista con la embajada de Haití y con representantes de la ONU, pero no obtuvimos respuesta.

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