Por Alejandro Vega
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Fernanda y Cristóbal son dos alumnos de “Conectado Aprendo”, una red de enseñanza online que ya supera los 400 niños.

María Ignacia Lewin, una profesora del Colegio Cumbres, logró articular la iniciativa para hacer frente a la suspensión de clases producto de la pandemia del coronavirus.

Para cada niño hay un tutor. Se trata de jóvenes universitarios y también profesionales que otorgan una educación personalizada y totalmente gratis. Los voluntarios acompañan a los alumnos en esta “olla común de aprendizaje”.

“Ha hecho lazos con su tía Bernardita. Me pregunta todos los días cuándo le toca clases con ella”. indica Hortensia Pavéz, madre del pequeño Cristóbal.

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“Yo le puedo entregar la educación y aprendizajes que él necesita, pero él me devuelve alegría, motivación y me marca todos los días que le hago clases que me encanta la vocación que tengo y que estoy segura de que se puede hacer un gran cambio con esto”, responde Bernardita Comandari, tutora de Cristóbal y estudiante de pedagogía.

María Ignacia comenta que Desafío Levantemos Chile les regaló 150 audífonos, sin embargo, ahora buscan una empresa que los ayude a enviarlos a los alumnos y tutores, ya que el proyecto se extiende por todo Chile.

La solidaridad y la tecnología se han vuelto un aliado para enfrentar las deficiencias del sistema educacional, pero también ha ayudado a superar la soledad en tiempos de pandemia, sobretodo en el área de la salud, en donde los pacientes pasan un largo periodo sin ver a sus familias.

Precisamente esa fue la razón que llevó a un grupo de especialistas a llevar a cabo la iniciativa de realizar videollamadas para que los pacientes aislados se comuniquen con sus seres queridos.

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“Lo que más les angustiaba era tener que ver a la gente hospitalizada, agonizando y falleciendo en soledad”, afirma la psiquiatra Josefina Huneeus, del Hospital Exequiel González Cortés.

“Es impresionante. Uno no lo entiende hasta que lo ve. Muchas veces pacientes que han estado siete, diez días sin ver a sus familiares”, indica el oftalmólogo Mauricio López, del Hospital del Salvador.

“Hay muchas de estas cosas que no podemos cambiar, pero si hay una sola que podemos cambiar, que estos niños estén con sus papás, yo creo que todo el resto puede quizás mejorar un poquito más”, asegura el cirujano pediátrico José Manuel Campos, del Hospital Sótero del Río.

“Resulta que había guaguas que las mamás no las veían hace cuatro semanas. Poder ver esa videollamada ha sido lo que más fuerte que he visto en mi carrera”, revela la cirujana pediátrica María Consuelo Puentes, del Hospital San Juan de Dios.

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Los cuatro médicos iniciaron una campaña que reúne smartphones y tablets en desuso. Juntos, lanzaron la página web www.seguirjuntos.org para recibir las donaciones.

“Los familiares sufren por no poder verlos. Para nosotros es súper importante contar con más de este recurso. Contamos con cuatro y necesitamos 40”, señala Mariluz Evans, jefa de la Oficina de Informaciones, Reclamos y Sugerencias (OIRS) del Hospital San Juan de Dios.

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