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El 6 de septiembre de 2014 Erica Hagan, una joven estadounidense de 22 años que se encontraba realizando una pasantía en el Colegio Bautista de Temuco, fue encontrada muerta en el departamento en el que se hospedaba. La joven había sido golpeada, arrastrada hasta el living y posteriormente sumergida en la tina del baño con agua hirviendo. Las pericias determinaron que no fue vejada sexualmente ni sufrió el robo de sus pertenencias. A casi cinco años, aún no existen culpables del crimen.

El equipo de reportajes de CHV Noticias investigó en profundidad las contradicciones presentadas en la carpeta del caso por parte del Ministerio Público. Llamadas telefónicas confusas, declaraciones desestimadas y diferencias en las versiones de los sospechosos fueron algunos de los elementos que la fiscalía desechó de la investigación.

Un único culpable (hasta ahora)

Domingo Javier Cofré estuvo ocho meses preso acusado por la fiscalía de ser el autor del crimen, pero la evidencia más contundente usada en su contra era la de un atizador largo de punta que no tenía rastros de sangre de la joven. Finalmente fue absuelto.

Cofré llevaba un mes trabajando en el recinto y no conocía a la joven pasante. Aquel día, dice, inició una ronda por el lugar y encontró algo extraño.

“Sentí olor a humo, y después cuando me fui por la orilla vi que no salía fuego por ninguna parte. Toqué la puerta, bajé la manilla y la puerta estaba sin llave. De ahí me metí hacia dentro, al pasillo y después está la puerta donde estaba el departamento de esta chiquilla. Toqué la puerta varias veces, pregunté si estaba bien y desde adentro me responden que sí. Era una voz masculina, no gruesa”, relató el guardia.

Había escuchado la voz del asesino. “Me dice que todo estaba bien, que él estaba con su polola”, agregó.

Robinson Soto

El ingeniero conoció a Érica en Estados Unidos el 2011, mantuvieron poco contacto hasta que se enteró que la mujer viajaría a Chile. Acordaron reunirse en Temuco. 

En su primera cita él recogió a Érica a las 4 de la tarde, caminaron al mall donde tomaron un café y luego pasaron al supermercado a comprar un bidón de agua. La dejó en su departamento a las 6 y media de la tarde, luego fueron al aeropuerto a buscar a un familiar y luego regresaron a su casa.

En la declaración de Soto, dice: “llegué cerca de las 21:15 horas, en ese lugar no estaban mis padres”.

Mientras que, su padre, al ser consultado afirma que sí se encontraban en el hogar cuando su hijo regresó, versión que dista con lo declarado por el ingeniero.

A esta contradicción se suma el hecho de que al joven no se le practicaron peritajes como sospechoso.

En una conversación interceptada por la policía, Robinson da a entender que el fiscal necesitaría su ayuda para armar el caso.

“-¿Cómo te fue?
-Bien yo creo. Si me necesitaban me iban a llamar pa’ que…
-Como que no le interesa que vayas.
-No, por el momento, tal vez después sí, para armar, para armar todo yo creo.
-Para armar la…”

Se rumoreaba que Soto mantenía una relación con Esteban Gutiérrez, otro de los indicados como sospechosos del homicidio. Días previos al asesinato, un joven aseguró haber escuchado una coversación al respecto. “Esta persona en un grupo de amigos escuchó que Esteban dijo: ‘Robinson es el amor de mi vida y si tengo que matar por recuperarlo, lo voy a hacer'”, sostuvo Marcela, testigo que prefirió mantener su identidad en anonimato.

Robinson, por su parte, niega una bisexualidad.

La familia cercana a Erica

Erica alcanzó a estar un mes en Chile. Fue traída por Marta Muñoz, madre de Esteban, profesora y coordinadora de idiomas del colegio bautista. Eran vecinos y con ellos tenía el mayor contacto. La joven salió con Esteban sólo un par de veces. “Erica era mi amiga. Fue una pérdida, fue un dolor. Eso fue”, declaró Gutiérrez.

En su única declaración Alberto Roa, en ese entonces pareja de Esteban, aseguró que escuchó de su propia voz que con Erica “eran como hermanos”. Harold Gutiérrez, padre de Esteban, disiente con su hijo.

Eso es falso, no puede haber sido de ese modo. Esteban la conoció a un par de semanas de que ella estaba acá, mi esposa los presentó.

Las contradicciones continúan

El día del crimen Esteban fue al gimnasio. En el juicio declaró con precisión la ropa que vestía: un cortaviento, un polerón calipso marca Nike, un pantalón negro y unas zapatillas grises con verde, ambas prendas marca punta.

Según el acta de incautación, el día 11 de septiembre del 2014, en 5 minutos la PDI inspeccionó el pantalón que supuestamente utilizó Esteban la noche del crimen, el cual fue entregado voluntariamente por él.

Las cámaras del gimnasio registran al joven pasar por el hall del recinto. Sin embargo, el color de la prenda difiere con la supuestamente llevada en la fecha del asesinato.

“Es la iluminación, es reflectante, todo lo que querái’, pero el pantalón efectivamente era negro” señaló Gutiérrez al equipo de CHV.

Tres versiones para un mismo hecho

Esteban caminó a un edificio contiguo a la habitación de Erica, cosa que la fiscalía tampoco contrastó.

“Me fui a su pieza porque él tiene un sillón ahí cómodo, él se tira en la cama y vimos una película hasta que él se quedó dormido”, declaró Marta Muñoz el juicio, madre de Gutiérrez.

Su hijo, por su parte, señala lo contrario: “Noté que ella se estaba quedando dormida, entonces agarré mi celular y me puse a chatear con una colega”. 

Finalmente, una tercera versión de los hechos es la que da el padre en su declaración policial: “Esteban llegó a eso de las 21:30 aprox., con quien conversamos algunos minutos, para luego acostarse. Por mi parte, seguí compartiendo con mi esposa para irnos a acostar cerca de las 22:30 horas”.

Respecto a estas diferencias, Harold asegura una equivocación por parte de la policía.

Una llamada omitida

Siendo imputado, el mismo Esteban envió un mensaje a la PDI con una conversación que mantuvo con Paulina durante el día y hora en que aconteció el crimen.

En ese lapsus de conversación, hubo una hora y media en que no se hablaron. El intervalo ausente de diálogo coindiría con el tiempo en que ocurrió el homicidio.

Esteban asegura que esta conversación por mensajería sería la única que mantuvo esa noche, sin embargo, el informe técnico de tráficos telefónicos expone lo contrario. Gutiérrez y su pareja entonces hablaron por 13 minutos, a eso de las 22 horas. 

Pero en el registro, la policía cambió el día y la georeferenciación de la llamada, no coincidiendo con al antena sectorial de la señal, la que arroja un sitio diferente, cercano al Colegio Bautista y, dependiendo de unas variables técnicas, también al departamento de Erica.

Esta información formaría parte de la acumulación de antecedentes que almacena el FBI e incluye a una lista extensa de personas, incluidos los sospechosos que liberó la fiscalía.

“¿No fuiste tú, cierto?”

En una de las intercepción telefónica realizada al celular de Esteban, se encuentra una conversación que mantiene con su pareja de ese momento. Allí, Roa le pregunta sobre el crimen, consultándole sobre su participación en los hechos. Antes de responder la pregunta, Gutiérrez se toma unos minutos de silencio.

“-¿Quiénes eran sospechosos?
-Mi papá, Robinson y yo.
-Ay Esteban.
-Sí, pero ya pasó todo, ya estamos bien.
-¿No fuiste tú, cierto?
*Silencio*
-¿Amor?
-¿Por qué me haces esa pregunta?
-No sé…Dime que no fuiste puh’
-No sé que responderte, Alberto.
-Lo siento”.

En marzo de este año Regina O’Neal, madre de Erica, solicitó al FBI liberar los antecedentes recopilados con el fin de reabrir el caso.

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