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“Cuando se estén acabando los respitadores mecánicos, a mí ya no me importaría que optaran por otra persona, así de simple”.

Esas son las palabras del Premio Nacional de Periodismo 2015, Abraham Santibáñez, las que no dejan indiferente a nadie. En una estremecedora carta publicada en El Mercurio, titulada Invitación a un gesto solidario, el hombre de 81 años dice que en caso de contraer el virus, renuncia a ocupar un ventilador mecánico para así salvar a otra vida.

“Hay que hacer una elección ética basada en hechos reales y no porque yo diga ‘está bien, me voy, doy un paso al costado’. No es así. Yo estoy muy contento con lo que he hecho y con lo que es mi vida en este momento, no es que esté cansado”, explicó Santibáñez.

El mensaje, según él mismo escribe, está dirigido a quienes tienen más de 80 años. Afirma que es un deber ser solidario e invita a quienes piensan como él a sumarse a este esfuerzo. 

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Una drástica determinación que causó reacciones de admiración en las redes sociales. Hasta ahora, nadie había tocado el tema de manera tan generosa y directa. Seguramente los médicos se encontrarán con este tipo de solicitudes, sobre todo si tomamos en cuenta la escasez de ventiladores mecánicos.

El Dr. Iván Pérez Hernández, médico internista y presidente del Comité de Ética de la Red UC Christus, explica a CHV Noticias que “lo habitual es que los pacientes acepten los tratamientos propuestos por sus médicos. Lo que es menos frecuente y nos enfrentamos a veces, es al rechazo de una propuesta terapéutica. Cuando esto curre, el médico debe en primer lugar acoger al paciente”.

En este caso se deben cumplir tres condiciones para saber si el rechazo es válido: primero, que el paciente sepa qué implicancias tiene no aceptar el tratamiento; segundo, que tenga capacidad de tomar la decisión; y en tercer lugar, que el enfermo tome esta opción con total libertad. 


Abraham Santibáñez en la entrega de los Premios Nacionales 2015. Foto: Agencia UNO.

¿Es posible tomar una determinación de este tipo en tiempos de pandemia? 

“En circunstancias como las que estamos viviendo, un paciente podría rechazar un tratamiento, por ejemplo, ingresar a la UCI o ser sometido a ventilación mecánica, y hacerlo por razones estrictamente personales, por ejemplo de altruismo”, indica el Dr. Pérez.

Según el médico, para estos casos de pandemia se debe acoger la decisión del paciente. Sin embargo, enfatiza en que una determinación así no se le puede exigir a otras personas. 

¿Qué pasa desde el punto legal? La situación no se trata de una eutanasia, porque el paciente no está pidiendo una muerte asistida, ni tampoco es que quiera fallecer. 

José Francisco Gallegos, de FGN Abogados, señala que “no existe una norma expresa para este tipo de tratamientos, por ser una situación sumamente nueva. No existe todavía ningún tipo de ordenanza o algún tipo de dictamen por parte del Ministerio de Salud o de la Presidencia de la República que permita distinguir qué pacientes son prioritarios por sobre otros”.

El abogado explica que si hubiese una ordenanza y un colapso del sistema de salud, el médico quedaría libre de cualquier responsabilidad.

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