Por Alejandro Vega
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35 años después del crimen de la joven Alice Meyer que remeció a Chile en los ’80, Mario Santander Infante, el único procesado y principal sospechoso del asesinato, se suicidó ayer en su domicilio de Lo Barnechea.

Santander aún tenía el arma en su mano cuando fue encontrado por familiares, tendido en su cama con un tiro en la cabeza. Siempre vivió en Lo Barnechea, en una propiedad familiar donde su padre le construyó una casona.

La mayor parte de su vida Santander vivió encerrado, con su nombre y rostro vinculado al asesinato de Alice Meyer llenando los noticieros, estremeciendo al país desde ese 17 de diciembre de 1985 cuando el cuerpo de la joven de 24 años apareció flotando en un estanque al interior de un sector rural de La Dehesa, frecuentado por deportistas.

Alice fue violada y golpeada reiteradas veces en su rostro y cráneo con una piedra. No hubo robo. Sí varios testigos, como Rosa Jara, quien declaró haber visto a Alice Meyer en su motocicleta, llevando como acompañante a Santander.

“Pasaron al lado mío así que los pude ver muy bien”, relató.

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Dinero y poder político

Santander no era un chileno común y corriente. Su padre Mario Santander García era miembro del directorio de Sigdo Koppers, junto a Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Manuel “El Mamo” Contreras.

“Este es un caso absolutamente claro donde el dinero y el poder político tuvieron incidencias en aplastar la verdad y justicia que necesita la familia”, dijo Álvaro González, abogado del caso Delfín Díaz.

Una década antes de ser presidente, Frei Ruiz-Tagle hizo llegar al tribunal una carta firmada ante notario para avalar la buena conducta del acusado.

Por su parte, el abogado de Manuel Contreras, Sergio Miranda Carrington, asumió la defensa del principal sospechoso, que inicialmente declaró haber estado en su casa durmiendo una siesta de cuatro horas, el día que Alice desapareció.

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Pero luego cambió su versión. Su coartada apuntó a una reunión familiar con más de una decena de amigos, algunos de los cuales serían representados por los abogados Luis Ortiz Quiroga, Luis Bates y Davor Harasic.

“Ellos se prestaron para este montaje bien planificado diciendo que el señor Santander no estaba en el lugar de los hechos, usaron testigos falsos“, denunció González.

Delfín Díaz y el cierre del caso

Por otra parte, el testigo Mikel Ugarte aseguró que vio a Alice con una persona bien vestida, alta y robusta, de pelo corto y crespo, similar a Santander Infante. A la reconstitución de escena, siguió el auto de procesamiento que lo llevaría a prisión por 18 meses.

Sin embargo, increíblemente, el jefe de equipo de la Brigada de Homicidios, Luis Opazo Quiroz, plasmó en su informe que Mikel Ugarte reconoció a una persona pequeña y delgada, de las características de Delfín Díaz, un joven poblador que fue inculpado en el crimen de Alice Meyer en lugar de Santander.

“Todo esto fue maniobra de ellos, quienes lo mataron. En verdad han sido largos años de espera y ha sido super complicado”, asegura Brígida Díaz, hermana de Delfín Díaz.

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Acompañado de José Contreras Araya, alias “Topo Gigio”, este joven de escasos recursos a veces fumaba marihuana y cazaba conejos. Empujados por su voyerismo, siempre observaban a parejas que llegaban a estos terrenos eriazos y así habrían sido testigos oculares del crimen.

Con el reloj de la víctima que recogieron del sitio, Delfín Díaz habría extorsionado a Santander, de quien fue caddy en el Club de Golf. Pero tuvo consecuencias. Según testigos, fue sacado a la fuerza de la fuente de Soda “El Pollo Chico”, por funcionarios de la Policía de Investigaciones.

Días después fue hallado muerto colgando de un árbol, con señales de haber sido violentado. El reloj de Alice apareció en su muñeca y la Policía de Investigaciones dio por cerrado el caso Meyer.

“Los días del fin”

El crimen de Alice Meyer quedaría impune y con los años sería judicialmente cerrado. También el caso de Delfín Díaz que no encontró justicia en Chile.

Sin embargo, el 2 de abril del 2018, la defensa de esta víctima presentó una denuncia contra el Estado de Chile en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CID) por violaciones a los principios establecidos en la Convención Americana de DD.HH.

En tanto, la muerte de Santander se sumará ahora a la trama de una historia que será llevada a la pantalla grandeLos días del fin será el nombre de la película, cuyo guionista es Mateo Irribarren. 

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