Por Efraín Leiva
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La explosión de pirotecnia que dejó a tres personas heridas en medio una actividad de la barra de la Universidad de Chile volvió a encender las alarmas sobre la venta indiscriminada de estos artículos prohibidos, que son comercializados en diferentes puntos de nuestro país. Se trata de una sobreoferta de fuegos artificiales ha llevado a que estos sean usados a lo largo de todo el año y no solo en festividades como navidad y año nuevo, siendo manipulados por personas inexpertas que se ponen en riesgo a ellos mismos y a terceros. Recientemente, una actividad ligada a la barra de un equipo de fútbol, ocasionó un incendio provocado por lanzamiento de una bengala. Asimismo, según un estudio de Coaniquem (Corporación de Ayuda al Niño Quemado), en un 40% de los casos en que niños han sido afectados por la activación de estos artefactos, no fueron ellos quienes lo manipularon. En aduana se ha  trabajado en determinar quién ingresa estos objetos que son comercializados en Chile. Solo en pasos habilitados, entre 2018 y 2020, se incautaron más de 900 mil unidades de fuegos artificiales, mientras que entre enero y julio del presente año, la cifra llega a más de 700 mil, sumando en cuatro años un total de 1.600.000 pirotecnias decomisadas. Pese a todos los esfuerzos, comprar pirotecnia resulta ser un mero trámite.   

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