Por Ivonne Bastías
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Bernardita está sentada en el Mercado Tirso de Molina junto a su mejor amiga que está de cumpleaños. Ambas toman una sopa de marisco como entrada y la mesera se aproxima con un plato de ensaladas y pescado frito. “Siempre tomo un antiácido o sal de fruta antes de las comidas para que no me caiga mal“, comenta.

Costumbre la tienen muchos chilenos que confían en los antiácidos y en el secreto de abuelita del bicarbonato con gotitas de jugo de limón.

Los antiácidos logran reducir en relativamente poco tiempo la sensación de acidez o de quemazón y también el reflujo gastroesofágico. Y su uso es bastante seguro según la medicina. Sin embargo, el abuso y la automedicación no son nunca un aliado.

En el caso de los antiácidos estudios internacionales hablan de riesgos secundarios desde debilidad en los huesos hasta infarto.

“Lo que se ha visto es que mujeres menopáusicas que toman Omeprazol tiene más fracturas que las personas que no han consumido este medicamento por tiempo prolongado”, sostiene la doctora Yalda Lucero, gastroenterólogos del Insituto Ciencias Biomédicas de la Universidad de Chile.

En la misma línea, apunta que “efectivamente puede disminuir la absorción de calcio , de magnesio entre otras vitaminas. El ácido gástrico es necesario para absorver estos nutrientes entonces en teoría se puede producir esta disminución de la absorción de calcio. Pero no hay un estudio definitivo que lo relacione directamente”.

Los riesgos secundarios siguen sumando, según un grupo de investigadores del hospital de Houston y otro de la Universidad de Stanford, el uso de antiácidos podrían aumentar el riesgo de infarto hasta en un 21% 

Para el gastroenterólogo Mauricio González, de la Nueva Clínica Cordillera, relacionar el consumo de antiácidos con infartos va de la mano de la edad de los pacientes.

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“Con la edad van aumentando otras enfermedades como la obesidad, diabétes y aumento de factores que producen daños en el corazón. No es de extrañar que esta subpoblación que también puede tener reflujo, tengan mayor cantidad de problemas coronarios”, detalla.

El último de los riesgos adevertidos fue publicado por la revista a Nature Communications y menciona que interrumpir el equilibrio de los ácidos y las enzimas del estómago puede causar que nuestro sistema inmunológico se desestabilice, desencadenando alergias que antes no existían.

Ambos doctores están de acuerdo en que los síntomas de dolor abdominal pueder ser siempre una alerta de que tenemos una enfermedad digestiva importante. Por lo que optar por la automedicación no es una opción.

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