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Secuestro con violencia, un delito imprescriptible que sufrió un bebé de 9 meses en La Araucanía. Se trata de Kristoffer Tobías Ohrn Johansson es un mapuche que hoy se reencuentra con sus orígenes, con su familia y con un violento pasado que lo separó de sus padres en 1977.

Sólo se sabía que ingresó al hogar La Aurora de Lautaro dirigido por Rafael Cerda y Tusnelda Barriga. Como cientos de niños, su pasaporte consignaba la dirección de un señor Monseñor Muller 38, inmueble que pertenece al asistente social Telma Uribe, quien es investigada por la justicia.

Uribe era mano derecha de la representante del centro de adopción sueco, Ana María Elmgren, una dueña de casa que envió al extranjero a miles de niños durante la dictadura y Ohrn fue uno de ellos.

Kristoffer, quien estuvo en Suecia, logró rastrear a su familia tras someterse a un examen de ADN. En ese momento, descubrió la verdad detrás de su adopción.

Cuando miro hacia atrás, sí, fue un secuestro. Un atropello a la familia”, afirma.

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La inscripción

Rubén Viveros, hermano de Eduardo (nombre con el que llaman a Kristoffer), recordó que a sus 14 años irrumpieron su casa de forma violenta para llevarse al bebé.

Ella (su madre) puso mucha resistencia, entonces en el forcejeo con Carabineros mi mamá cayó al suelo y la asistente social tomó la guagua”, recuerda.

Los hermanos  reconocen a Nancy Torres Soto como la asistente social que se llevó al menor. CHV Noticias intentó contactarse con ella, pero no hubo respuestas.

Con nueve meses de vida el pequeño no había sido inscrito, algo que sí hizo la consejera técnica del Juzgado de Familia de Temuco, Olga Cristina de la Barra Hidalgo. De esta forma, el bebé quedaba en disposición por el tribunal encabezado por la jueza Tatiana Román.

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Crímenes de lesa humanidad

Este modus operandi queda al descubierto en la inmensa red de tráfico de niños que destapó un Reportaje de CHV Noticias en 2017, y que hoy son más de 300 querellas y cerca de 20 mil denuncias.

Se podría calificar dentro de crímenes de lesa humanidad, son violaciones a los derechos humanos y eso, obviamente, no prescriben”, afirma el diputado Boris Barrera (PC).

En tanto, tras 41 años separados, Kristoffer regresó a Chile, se pudo reencontrar con sus hermanos y se enteró que sus padres habían fallecido.

Le hubiese dicho aquí estoy mamá. Ya no necesitas preocuparte sobre dónde estuve”, dice Orhn emocionado.

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