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Decenas de niños que asisten a los talleres de astronomía que imparte la Universidad de Chile en el Centro de Astrofísica y Tecnologías, ubicado en el Cerro Calán, sueñan con algún día descubrir una estrella y bautizarla con su nombre.

Aunque parecen solo sueños de niños, esto podría convertirse en realidad si continúa potenciándose su interacción con la ciencia.

Así lo cree la astrónoma de la Universidad de Yale, Adele Plunkett, que tuvo estos mismos anhelos infantiles y hoy trabaja en el observatorio ALMA, desde donde pudo observar e investigar por primera vez el nacimiento de una estrella, con imágenes de alta calidad.

 

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Se espera que para el 2024 Chile concentre el 70% de la capacidad mundial de observaciones astronómicas. El país está construyendo, por ejemplo, el megatelescopio Magallanes al interior de Vallenar, 10 veces más potente que los actuales, además del reciente anuncio de implementar el observatorio más potente de rayos gamma.

A esto se suman grandes eventos astronómicos, como el eclipse solar que se producirá el próximo 2 de julio y que reunirá en la Región de Coquimbo a más de medio millón de visitantes.

Según los especialistas, Chile debe aprovechar su geografía privilegiada para la observación astronómica, que no solo se queda en la mera investigación del universo, sino que puede impactar en desarrollar innovaciones que mejoren la vida de las personas.

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