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En las semanas previas al plebiscito de 1988, la televisión chilena tenía una programación poco habitual. A mediados de septiembre, habían iniciado los Juegos Olímpicos de Seúl y los canales realizaban especiales de prensa que intercalaban con los programas de siempre.

El ambiente electoral hizo lo propio: los estelares nocturnos fueron parcialmente reemplazados por programas políticos y especiales de prensa.

Sábados Gigantes fue una de las emisiones que se mantuvo sin modificaciones. La semana anterior al plebiscito, anunciaba la participación de dos números argentinos. Los primeros, unos emergentes Los Pericos, quienes años después se convertirían en un boom latino con su disco Big Yuyo (1992). El segundo, el compositor Andrés Calamaro, quien iniciaba su primera etapa como solista, tras el fin de su participación como segundo a bordo de la banda Los Abuelos de la Nada, luego de la muerte de su líder Miguel Abuelo como consecuencia del SIDA.

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Algo más estable era la programación de las tardes. Salvo Teleonce (actual Chilevisión), que iniciaba sus transmisiones al despertar con un matinal presentado por Carlos Bencini y Susana Horno, todos los canales partían pasadas las 10 de la mañana.

Jorge Rencoret, el pionero de los matinales en Teleonce, había emigrado a TVN, con la misión (fallida) de levantar la franja del mediodía. Este horario era dominado por Éxito (Canal 13), programa de variedades y concursos animado por el cantante-devenido-conductor José Alfredo Fuentes. Este programa debutó en 1984, en competencia palmo a palmo con el Festival de la Una (TVN), conducido por Enrique Maluenda, el cual terminó siendo levantado de pantalla el último día de 1987.

La tarde: melodramas internacionales

En el horario de la sobremesa, cada canal presentaba producciones internacionales. El 13 ofrecía Selva de Cemento. Este melodrama brasileño trataba sobre el triángulo amoroso entre Cristiano, un hombre humilde que se debate entre el amor de la aspirante a artista plástica Simone y el de la empresaria Fernanda.

Por su parte, TVN transmitía uno detrás del otro los dos clásicos de la telenovela latinoamericana: la mexicana Rosa Salvaje y la venezolana Topacio.

Rosa Salvaje era la historia de Rosa (Verónica Castro), una joven de fuerte carácter de clase marginal que se enamora del millonario Ricardo (Guillermo Capetillo) y que debe enfrentarse a Cándida (Liliana Abud) y Dulcina (Laura Zapata), hermanas de Ricardo, a quienes él mantiene.

Esta historia era la vuelta a Televisa de Verónica Castro, quien regresaba a los melodramas mexicanos luego de un periodo de ostracismo en Argentina.

Topacio, mientras tanto, era la historia de una joven ciega (Grecia Colmenares) que crece en el campo junto a Domitila, quien la ha criado como si fuera su hija. Un día, Topacio conoce al médico Jorge Luis (Víctor Cámara), el hijo del hacendado del lugar. Entre los dos surge un amor que es impedido tanto por Yolanda, la prima y prometida de Jorge Luis, y por el doctor Buitrago, quien educó a Topacio de niña y que vive obsesionado en poseerla.

Ojo con el tema de Carlos Mata, un clásico de la balada ochentera.

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Teleonce presentaba Estrellita Mía, telenovela argentina protagonizada por la actualmente procesada por la justicia Andrea del Boca y el hoy destacado actor de cine Ricardo Darín.

Se trata de una historia romántica protagonizada por Estrellita, una joven de campo que tras la muerte de su madre decide viajar a la capital. Luego de su arribo, Estrellita trabaja como empleada doméstica de Juanjo. Él está casado con Angelina, quien finge estar inválida para retener a su marido. Pero Angelina es, además, ¡hija de la madrastra de Estrellita!

Teleseries nacionales

En cuanto a la producción nacional, hubo una pausa de unos días.

El 15 de agosto había terminado Bellas y Audaces (TVN), una trama sobre Kiki Blanche (Luz Jiménez), la dueña de un salón de belleza que cría a su hija biológica Milena (Sonia Viveros) y a cuatro hijos adoptivos, entre ellos, Fernanda (Ana María Gazmuri).

Milena y Fernanda se disputan el amor del mismo hombre, Esteban Greve (Osvaldo Silva). Sin embargo, Fernanda desconoce un gran secreto: en realidad, no está disputando el amor con su hermana mayor, sino que con su propia madre.

El 2 de septiembre concluyó Semidiós (Canal 13), telenovela protagonizada por el galán internacional Roberto Vander, interpretando un doble papel. Esta historia gira en torno al millonario Hugo Lemus, quien es dado por muerto en un accidente y es reemplazado por Raúl Burgos, su doble exacto.

Lemus aprende el oficio del espionaje y debe enfrentarse a Burgos, quien ha usado el poder de Lemus para fines criminales. La canción de entrada forma parte del imaginario colectivo: Como un águila.

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Tras el término de las telenovelas del primer semestre, TVN repuso la miniserie La Quintrala, protagonizada por una novatísima Raquel Argandoña encarnando a la aristócrata Catalina de los Ríos y Lisperguer.

Recién se retomaría la normalidad de las áreas dramáticas nacionales con sendas historias de alcance discreto y corta duración: Vivir Así (Canal 13), la única telenovela que escribió el dramaturgo nacional Egon Wolff y Las Dos Caras del Amor (TVN), cuyo galán juvenil era el actual comediante Claudio Reyes, actualmente actor de comedia conocido por su personaje Charly Badulaque.

Curiosamente, ambas telenovelas fueron dirigidas por Vicente Sabatini. Él estuvo un breve periodo trabajando en la entonces estación católica, en donde desarrolló la historia de Wolff, para luego volver a TVN (donde ya había hecho historias como La Torre 10) y continuar una carrera que lo convirtió en uno de los reyes de la telenovela nacional durante la década de 1990, donde supo ser el padre del relato telenovelero de la transición.

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