Por Fernanda Jure

Un ritmo rápido y lleno de modismos. No pronunciamos consonantes y alargamos las vocales. En el extranjero dicen que el acento chileno hasta podría calificarse como otro idioma, muy diferente al castellano en sí.

Ese fue el desafío que tuvo que enfrentar el actor colombiano Andrés Parra para dar vida al ex presidente de la ANFP, Sergio Jadue, junto a las mexicanas Karla Souza y Paulina Gaitán, personajes principales de El Presidente, la serie de Amazon Prime que relata el destape del escándalo de corrupción en la FIFA.

Apenas aterrizó el elenco en Chile pusieron manos a la obra. Andrés Parra tuvo meses para prepararse con profesores expertos en locución, quienes le enseñaron no sólo los modismos sino también las prácticas vocales y fonética chilena. Por su parte, la mexicana Paulina Gaitán, quien interpreta a la esposa de Jadue, la ambiciosa Nené, llegó un sábado y a los dos días comenzaron las grabaciones.

Hablar “en chileno”

Fue algo desafiante. Y es que el español chileno es considerado uno de los más complejos de Latinoamérica. Ricardo Martínez, académico de Literatura Creativa de la UDP y doctor en Lingüística, explica que “lo más complicado es que hablamos a una velocidad mayor tanto para los hablantes en América como España. Usamos ascensos y descensos del sonido. Es una pronunciación difícil de seguir”.

Si bien no lo notamos, para los extranjeros hay otras prácticas que son casi incomprensibles: “Por ejemplo, aspiramos las “s” al final de sílabas o palabras y no pronunciamos la “d” entre vocales. Decimos “atao” en vez de “atado”. Tanto colombianos como mexicanos tienen una pronunciación habitualmente más lenta, por lo que les es difícil entender lo que está diciendo alguien en Chile”, explica Martínez.

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Asimismo, interpretar a los chilenos se transformó en todo un reto para los tres actores internacionales, quienes tuvieron que considerar más de una decena de detalles en nuestra forma de hablar.

El gran defecto que tiene el acento chileno es que no sabemos respirar, y como no sabemos respirar, la tendencia nuestra es a perder el aire cuando conversamos. Al perder el aire, perdemos el volumen de la voz”, detalla el periodista de la Universidad de Chile, Héctor Velis-Meza, autor de más de 42 libros de divulgación relacionados con el lenguaje y sus orígenes.

¿Por qué nuestro español es tan distinto?

Cuando un chileno va a España, suelen confundirlo con un andaluz. Esto es porque en las primeras décadas de la conquista, la influencia andaluza dejó huella en nuestra forma de hablar.

Respecto a los inicios del acento chileno, Velis-Meza apunta a nuestra ubicación geográfica. “Fuimos un país al que era muy difícil llegar, por lo tanto, las influencias que nosotros tuvimos de otras lenguas fueron menores que las que tuvieron, por ejemplo, los argentinos que estaban en el Atlántico”, apunta.

De esta forma, el chileno tiene un español muy distinto al neutro.

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Y es justamente ese castellano neutro es el que se le suele enseñar a los actores que deben personificar su mismo idioma, pero con otro acento. “El castellano neutro nosotros lo venimos escuchando desde que se inventó la televisión, acá, desde los ’60. Es el que enseñan a los actores y al que estamos acostumbrados de oído”, explica Héctor Velis-Meza.

Así, el acento neutro sería algo más fácil y algo a lo que estarían acostumbrados los artistas; pero en este caso, algo que dista mucho de cómo hablamos los chilenos. “El gran problema que tenemos como acento chileno es que no se entiende nada. Yo no veo películas chilenas, les pongo subtítulos porque no las entiendo, siendo yo chileno”, añade el periodista.

¿Lograron un acento exitoso los actores?

Se llenaron de elogios, pero también hubo algunas críticas. Las opiniones respecto a la perfección de los acentos son divididas. Y es que pese al parecido, algunos pudieron percibir ciertas entonaciones ajenas a las de los chilenos.

Uno de los puntos donde se nota que faltó exploración fue al momento de conjugar los verbos en voseo chileno ddurante los diálogos. En lugar de decir “podéi”, por ejemplo, utilizan la fórmula “podís”. Esto se debe ya que, en lugar de explorar el habla cotidiana de nuestro país, los guionistas hicieron una imitación del voseo español (“queréis”), pero acortándole la “s”, como solemos hacer los chilenos.

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Véliz-Mesa, al respecto, plantea que “los argentinos dicen ‘podés’, nosotros ‘podís’, pero eso lo saben acá en Chile, los expertos en Chile, quienes trabajan en doblaje. Pero desde afuera, uno tiende a pensar desde el punto de vista amplio del lenguaje, no desde el específico de cómo se pronuncia una palabra en Chile. Pueden deducir a través de la regla general cómo se hace, pero los chilenos hablamos nomás sin pensar cuál es la regla“.

Para el profesor de expresión oral, Jaime Campusano, la complejidad de pasar de un acento neutro al chileno es bastante alta, por lo que los actores siempre caerían “en la sobreactuación. Yo lo he visto en argentinos, que tratan de hablar chileno y sale falso. Es muy difícil para el extranjero lograr nuestro tono. Hablamos tan mal que no nos pueden imitar”, dice.

De esta manera, y volviendo a las nacionalidades de los protagonistas, se hace necesario recalcar el arduo trabajo que tuvo que realizar el colombiano Andrés Parra, aún más duro que para las actrices mexicanas. “A un colombiano le cuesta más porque no pronuncian la “s” intervocálica, mientras que en Chile nos tragamos la “s” final”, explica.

Así, mientras un colombiano dice “no-otros”, un chileno diría “nosotro”. Además de ello, hay otras variantes fonéticas como el yeísmo, que no diferencia entre la “y” y la “ll”; además de la nula diferencia entre la “b” y la “v”, o de la “s” y la “z”; variantes de entonación, variantes ondulatorias y uso excesivo de conjunciones como el “po” y, en algunas regiones del sur, el “sí, pues”.

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Según Campusano, con los mexicanos tendríamos más similitudes e incluso sería más fácil una imitación tanto suya como nuestra. Por eso, quizás, a Paulina Gaitán le salen mejor los “cachái” que a Andrés Parra.

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