El domingo 24 de noviembre falleció Juan Orrego-Salas, destacado compositor de música docta que vivió sus últimos años en Bloomington, Estados Unidos.

Nacido el 18 de enero de 1919 en Santiago, Orrego-Salas destacó por su extensa carrera musical, que incluye la dirección del Instituto de Extensión Musical y del Departamento de Música de la Pontificia Universidad Católica (1959-1961) y su labor como profesor en la Universidad de Indiana.

Fue uno de los compositores chilenos más interpretados y grabados en el extranjero, con un catálogo que incluyó más de 120 obras en todos los ámbitos, desde sinfonías al teatro musical.

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“Escribió música de cámara, sinfónica, instrumental, coral, canciones, música vocal con orquesta, ópera, música para piano, para ballet. Fue un compositor muy completo y hay obras que marcaron hitos importantes en su creación, como la Misa en tiempos de discordia, el Oratorio en los días de Dios, las tres primeras sinfonías, las Canciones castellanas y muchas otras que marcaron hitos importantes en la creación musical chilena”, señaló el musicólogo Luis Merino al Diario U.Chile.

“Proyectó la cultura musical de América Latina a los Estados Unidos y también a Europa, en una época en que no había internet. Ni siquiera existían los cassettes”, agregó.

Otras de las labores más destacadas fue la de crítico musical en Diario El Mercurio y editor de la Revista Musical Chilena hasta 1953. En la década de los 80′ tuvo un acercamiento con la música popular, luego de que su obra Un canto para Bolívar fue incluida en el disco La revolución y las estrellas de Quilapayún.

Sin embargo, el reconocimiento más grande de su carrera fue cuando recibió el Premio Nacional de las Artes Musicales en 1992.

 

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