Hoy en día hay mayor visibilización respecto de la violencia obstétrica ejercida contra aquellas mujeres que se encuentran en trabajo de parto, por parte de profesionales de la salud. Pese a que no se trata de una situación generalizada, la cifras revelan una situación bastante preocupante.

De acuerdo con la primera Encuesta Nacional sobre violencia obstétrica realizada por la Colectiva contra la Violencia Ginecobstétrica, se registró un 67% de reportes de violencia en la atención ginecológica y un 80% de experiencias de violencia obstétrica.

Abordando esta temática, en el capítulo 9 de EmerGentes 2  de CHV Noticias se dio a conocer la historia de Gabriela y Kathy Contreras, ex chica reality. En el caso de la primera, luego de dar a luz sufrió una descompensación asociada a los restos de placenta que seguían alojándose en su interior. Fue intervenida de urgencia y, según relató, sintió todo lo que el ginecólogo hizo durante la operación.

Posteriormente, indicó que fue dada de alta y a los días después comenzó con síntomas que advertían lo peor: la placenta no había sido removida del todo. Por ello, fue nuevamente sometida a una cirugía, sin embargo, en esa ocasión era para extraer su útero. “Por ser pobre yo estuve a punto de morir, por ser pobre se complicó la cosa. Entonces obviamente está condicionado por la situación económica que uno tiene y no debería ser así, porque la salud es un derecho y no un privilegio“, exhortó.

Por contraparte, la historia de Katy Contreras fue bastante diferente. De acuerdo con su relato, “tuve el placer de poder decidir lo que quería y lo que no quería en mi parto”.

Mi parto fue una experiencia positiva, pero muy intensa. La verdad yo tenía una expectativa, pero al final es un misterio cómo nace el bebé y así ocurrió en mi caso. Sin embargo, la planificación fue para tenerla en casa, con una doula, dos matronas y en una piscina”.

El rol de la doula, explicó, era “contenerme, a hacerme comidita, estar conmigo. Estuve rodeada de mucho amor por parte de ella, de mucha contención, y luego ella iba avisando a las matronas cuando yo más o menos estaba lista para entrar de lleno al parto mismo”.

“Todos esos son indicadores de que tu parto está siendo respetado”, aseguró Kathy. Pero todo cambió debido a que “mis contracciones eran muy fuertes y tuve un límite conmigo misma, y dije no, nos vamos a la clínica. Ese era mi plan B, que también estaba planificado y me gusta decirlo, porque no era a tontas y a locas”.

Respecto de este proceso natural, Kathy sostuvo que “siento que falta información sobre lo que es parto respetado y humanizado, porque por ejemplo le preguntaba a mi mamá, ella tuvo un parto por fórceps”, y al consultarle sobre los motivos detrás del uso de este instrumento obstétrico, le respondía que no sabía.

Por eso, Kathy reflexionó sobre su decisión, enfatizando que “la sensación de tener un parto respetado era de depositar toda la confianza en el equipo que elegiste. Era tanta la sensación dentro de las contracciones, que estaba entregada a mi pareja, al equipo médico a la doula“.

“La sensación que tiene que tener la mujer al momento de parir, porque no vamos a hablar de no sentir dolor o miedo, es sentir confianza con las personas que elegiste para traer a tu hija al mundo“, añadió.

Al mismo tiempo, planteó que para tener un parto respetado “requiere de mucha información previa”, la que hace falta “desde que estamos en la escuela. Que nos informen más sobre lo que realmente es ser madre, dejar lo romántico atrás de la maternidad, sacarnos el velo y saber que es un desafío”, sentenció.

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