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“Se acercó a mí y me dijo: ‘¿ves a esa mujer de la cuarta fila, la de rojo? Llévala a mi oficina en el descanso. La llevé y recuerdo que estaba fumando un cigarro en el pasillo cuando veo aparecer al fondo de este a la directora de Canal 13, Rubi Anne Gumpert. Venía directo hacia nosotros. Mario estaba en su oficina con ella y para colmo no estaba cerrada la cortina, solo el visillo de la ventana y cuando miro hacia adentro, me doy cuenta que la mujer le estaba practicando sexo oral. Golpeé la puerta para que dejaran de hacerlo y le dije ‘Mario, te busca Rubi'”.

Esa es una de las historias que recuerda la periodista y escritora Laura Landaeta, autora del libro “Don Francisco: Biografía no autorizada de un Gigante” (Editorial Planeta, 2016), en una columna publicada en El Mostrador, en la cual recordó los casos de abuso de poder y acoso sexual que detalló en su investigación.

En el texto, Landaeta afirma que Mario Kreutzberger, “escondido en la entretención y la solidaridad, ha generado a su alrededor un halo de impunidad frente al abuso de poder y el acoso”.

Esto a propósito de los testimonios que aseguran que el conductor “cambiaba favores sexuales en camarines por televisores, lavadoras y electrodomésticos”.

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  • ¿Cómo dice que dijo?

Hace unos días, La Tercera  publicó una entrevista a Kreutzberger donde se refiere a las recientes denuncias de acoso y abuso sexual en la industria televisiva a personajes como Harvey Weinstein o Herval Abreu.

En la conversación, el animador se refirió a su relación con sus compañeras de trabajo como “un juego”, algo que Landaeta interpreta como “algo sin doble intención y muy respetuoso, incluso infantil”.

“Creo que durante mucho tiempo se ha hecho uso y abuso de la mujer, y me parece muy bien que la mujer tenga el estátus que tiene que tener, al igual que el hombre. Ahora, en estos procesos, las cosas se dan de un lado para el otro. Porque sacarle un parte a alguien por decir ‘mijita, siga comiendo ensalada’, me parece a mí que nos fuimos para el otro lado”, agrega Don Francisco.

Sin embargo, la biógrafa del animador afirma que “hubo casos de acoso desmedido y abuso de poder, según los numerosos testimonios que recogí a lo largo de la investigación”. Del mismo modo, precisó que existe un “círculo de protección” a su alrededor, compuesto por rostros y líderes de opinión que reaparecen para la Teletón.

“El abuso y el acoso, en el mundo de la entretención televisiva, no partió con Abreu ni con Nicolás López, partió con Don Francisco”, remata Landaeta.

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  • El caso de Ana Isabel Goméz en 1994

El episodio más conocido y que estuvo a punto de arruinar la carrera del creador de la Teletón fue el que involucró a la modelo mexicana Ana Isabel Gómez.

En agosto de 1994, Gómez denunció a Kreutzberger ante la justicia por acoso sexual. En el texto de la demanda, la modelo mexicana señala que Don Francisco intentó violarla en marzo de 1989 en un hotel de Miami.

Tras la denuncia pública, Sábado Gigante Internacional vio mermados sus ingresos por avisaje y comercialización, por lo que buscó el silencio de la modelo.

“Ella entregó una larga lista de testigos y pruebas. El animador estuvo a punto de perderlo todo y fue por eso que decidió firmar un acuerdo que exigiía expresamente silencio sobre sus términos y que, asegura, no significa un reconocimiento de los hechos. Años después, la modelo acusaría al animador de arruinarle la vida, ya que nunca más pudo trabajar en el mundo del espectáculo gringo y debió buscar otros caminos para su vida”, dice la columna de Landaeta. 

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  • Encuentros en su camarín con mujeres del público

La escritora cuenta también que el rostro de Sábado Gigante solicitaba constantemente llevar a mujeres del público a su despacho privado en la transmisión de su programa.

“Mario estaba en su oficina con ella y para colmo no estaba cerrada la cortina, solo el visillo de la ventana y cuando miro hacia adentro, me doy cuenta que la mujer le estaba practicando sexo oral”, dice una periodista que trabajaba con Kreutzberger en los ’80 y que colaboró con la investigación de Landaeta.

Asimismo, se cuenta que el animador hizo arrendar una casa rodante como camarín durante las grabaciones en Parque O’Higgins o el cerro Santa Lucía. Allí también pedía mujeres con quien sostenía “encuentros larguísimos”, que “muchas veces incluyeron intimidad, de la cual se jactaba después con el mismo equipo”.

Por último, la autora de la biografía asegura que tras la publicación del libro recibió nuevos testimonios. Uno de ellos es de Ana López, una mujer que en 1984 asistió con su hija de 16 años a Sábado Gigante, a quien le propusieron conocer a Don Francisco en camarines.

Cuando Don Francisco las vio entrar a ambas, dijo: “ah, pensé que vendrías solita. Mucho gusto señora, solo quería saludar a su hija porque la encontré muy linda”. Una vez que salieron, ella escuchó a Kreutzberger decirle a su productor: “te dije que viniera sola, huevón”.

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