Foto: Juan Moya / La Tercera

La actriz chilena María Paz Grandjean continúa su recuperación de la lesión que recibió, tras ser herida por la acción de Carabineros en medio de las manifestaciones que se desarrollaron el día en que cobraron mayor fuerza las protestas a nivel nacional, el viernes 18 de octubre.

Aunque ha podio retomar su trabajo como parte del elenco de La Pérgola de las Flores, su rostro sigue con rastros de las heridas: “Quedé con una fractura en la mandíbula y me tomó el ojo. No pude abrirlo en varios días. Hasta hoy tengo también un quiste grande en la cara, que sigue deforme“, comenta a La Tercera, medio donde relata cómo fueron los hechos de aquel día.

Lee tambiénEstaba saliendo de la obra de teatro: Actriz recibió impacto de balín de parte de Carabineros

Aquel viernes, la función de la obra dirigida por Héctor Noguera en el GAM fue suspendida, debido a las movilizaciones. Grandjean fue una de las últimas del elenco que salió del edificio y caminó sola hacia calle Namur, avanzando por la Alameda. En las cercanías del hotel Crowne Plaza se encontró con “un guanaco, un zorrillo y un piquete de pacos” en medio de un tumulto.

Vi que dos escolares eran golpeados por carabineros, y muchos los defendimos. Me moví para ver mejor, crucé la calle Ramón Corvalán y me quedé en la esquina con Alameda”, cuenta.

En ese momento, vio a “un carabinero o carabinera” con el rostro cubierto que la apuntó a la cabeza: “Ladeé la cabeza para verle la cara, y ahí sentí el impacto en mi rostro. Vi cuando me disparó, y creo que quiso dispararme a la boca o al ojo derecho, pero como alcancé a correrme no entró, sino que me quemó y alcanzó a rozarme la mejilla. Pero me agarré la mandíbula y noté que estaba deforme, y botando sangre por afuera y dentro de la boca. Quedé paralizada”.

Mientras recibía primeros auxilios por parte de algunos manifestantes en el lugar, se encontró con otro compañero de elenco, el actor Juan Pablo Miranda, quien la acompañó hasta el Centro de Urgencia de Ñuñoa, debido al colapso de la Posta Central. Dos horas después llegó a su casa y pudo ver su rostro por primera vez: “Me fui a cambiar de ropa y recién ahí me vi en el espejo, y supe que era grave”.

Lee también: Soluciones para la crisis social desde la ciudadanía: Diálogo entre sociedad y gobierno es una de las principales necesidades

Una amiga con la que vive la llevó hasta el Sapu de Ñuñoa, donde según la actriz fue atendida con rapidez, “aunque muy precariamente: ‘¿Tiene el ojo derecho?’, ‘verifique con su lengua si tiene todos los dientes’, me decían. Yo ni siquiera podía abrir la boca. Tampoco me sacaron un balín ni nada“.

“El médico dijo que lo que me habían disparado no entró. Solo me había rozado, pero ahí surgió la duda de con qué me habían disparado. Yo dije un balín porque eso me dijeron en la calle, pero algunos médicos, incluido mi hermano, que es cirujano infantil, piensan que por la expansión de la herida se trató de una bala“, revela Grandjean.

Siete días después del incidente se pudo parar y dirigirse al Centro Médico, donde el Instituto Nacional de Derechos Humanos realizaba peritajes. La artista asegura que aún no se ha podido establecer si fue una bala o balín lo que dañó su rostro: “Me hice exámenes, radiografías y un TAC, y ahora está toda mi carpeta y la denuncia en manos del INDH. Estoy reuniendo testigos para iniciar una querella”.

“Llevan dos días diciéndome desde el INDH que van a contactarme para hacerla, pero ya me contactó otro abogado. Sé que puedo hacerlo también mediante Sidarte y Chileactores, de quienes he recibido mucho apoyo. Me he sentido súper apañada por mis amigos, mi familia y los colegas actores“, destaca.

Esta semana, en medio de otra protesta social en Plaza Italia, el actor Alejandro Goic fue golpeado por Carabineros cuando intentaba proteger a otra funcionaria de la institución que se encontraba en el suelo.

Lee tambiénCarabineros inicia sumario por funcionario que usó a joven como “escudo humano” en medio de protesta en Rancagua

Consultada sobre este hecho, María Paz reconoce que “es como ha sido siempre. Desde que tengo uso de razón que nunca he visto que la violencia haya empezado por los encapuchados. Desde los 80 he visto que el vandalismo empieza en Carabineros y es lo que he vivido. Yo soy hija de la dictadura, y antes, después de las marchas, venía lo que mi papá llama “el silencio de la muerte”, porque mataban gente. La historia ha vuelto a repetirse, pero ya no pueden ocultarla”.

“Lo que pido es justicia y saber quién me disparó, con qué y por qué, ni siquiera una sentencia. Necesito saber la verdad“, concluye la actriz.

Tags:

Deja tu comentario