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Desde que le diagnosticaron Alzheimer en 2014, el periodista Augusto Góngora (68) ha estado siempre acompañado de su esposa, la actriz Paulina Urrutia (51), quien le entrega todo tipo de cuidados.

La pareja ya lleva seis semanas en cuarentena voluntaria en su casa de La Reina y la experiencia ha sido agotadora para la actriz. “Ya no tengo delegados en ninguna de las tareas que significan acompañar al Augusto. Hay que trabajar el ingenio, la paciencia, el amor, la aceptación y el cariño”, dijo a LUN.

La ex ministra de Cultura explicó que “la situación es muy compleja porque la exigencia se ha triplicado. En este caso la persona depende exclusivamente de ti, para todo. Para levantarse, para comer, para beber agua, para todo. Obviamente estoy más estresada y más demandada que antes”.

Y compatibilizar sus cuidados con las clases que da, hace que “en un momento verdaderamente uno quiere morirse no más, de puro sobrepasada”.

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“A él no se le puede quitar un ojo de encima. Eso es así. O sea, yo creo que el gran tema de todo esto es la dependencia de Augusto hacia mí. Y en estos casos de cuarentena eso se agudiza, porque es una dependencia absoluta. Incluso hemos llegado a la situación en que si yo no le digo algo, no hace nada. Eso es muy demandante, muy exigente, porque uno siente que si uno no hace algo, esa persona no está haciendo nada”, relató.

Sin embargo, Urrutia ve el lado positivo: “la vida es así. No sirvo para sufrir”. La actriz intenta realizar actividades que mantengan a Góngora ocupado, como bailar, hacer videollamadas, pasear por el condominio o ver las noticias.

“También aparece el lado maravilloso. Por ejemplo, el otro día yo hice un arroz asqueroso, pésimo. Pero nos comimos el arroz hasta el final. Y cada vez que yo le daba una cucharada de arroz con vienesas a Augusto, porque eso le di, él decía ‘mmmm, qué rico’. Entonces te das cuenta de tantas cosas, que la vida es así, llena de dificultades, pero también de lo otro, de lo bonito”, dijo.

Finalmente, agregó que se siente “feliz al lado de este hombre. Y las cosas que se ven horribles, que son terribles, al final son bellas a su lado”.

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