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El 15° Juzgado de Garantía de Santiago decretó la tarde del jueves la prisión preventiva de Pablo Soto y Harry Prado, además de internación provisoria del menor D.E.R.Y, imputados por homicidio frustrado y homicidio del cabo primero de Carabineros, Óscar Galindo, quien fue baleado cuando se encontraba en servicio en La Pintana.

El plazo de investigación quedó fijado en 120 días. Hasta el momento existía cierta confusión de lo ocurrido por lo que algunos testimonios que han sido recopilados por el Ministerio Público ayudarían a aclarar lo sucedido.

De acuerdo a la información entregada este viernes por Emol, en los relatos se logró reconstruir que la historia habría comenzado cerca de las 9 de la mañana del miércoles cuando los tres detenidos en un auto blanco fueron a la casa de otro joven, de 23 años, identificado como Brayan Alvial Pozo, pero como no lo encontraron dispararon en contra de su auto que estaba estacionado.

Cerca del mediodía lo volvieron a buscar, pero según relató el propio Alvial de los tres solamente conocía al menor ya que tenía algunas rencillas anteriores, recalcando que todos estaban armados. Fue el detenido, de 17 años, quien se le acercó para tomarlo del cuello, quitarle una cadena, insultarlo y amenazarlo de muerte.

Después de esto comenzaron los disparos, uno le llegó en el hombro y el otro en la pierna. Fue en ese momento cuando los carabineros de civil con chaleco antibalas vieron pasar a los detenidos e intentaron detener el tiroteo.

Habría sido ahí donde Galindo disparo en tres oportunidades, hiriendo al menor, quien le respondió baleándolo en la cabeza y en la muñeca.

Después de esto los detenidos se dieron a la fuga, pero en distintas direcciones y los heridos llevados hasta el Hospital Padre Hurtado. Fue en ese recinto donde Alvial reconoció al menor y a los otros dos mediante imágenes.

Cabe mencionar, que el adolescente se entregó en horas de la noche del miércoles y los otros dos fueron detenidos en la madrugada del jueves. En el lugar de los hechos se encontraron nueve vainillas percutidas por un arma tipo Glock 9 milímetros, y otras tres de la pistola del policía, con la primera habrían herido al uniformado, pese a que en un comienzo se habló de una subametralladora.

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