FOTO: Facebook Omid Moradi

Una mujer iraní murió de un ataque al corazón mientras esperaba ser llevada a la horca, como pena de muerte por haber cometido un asesinato. Sin embargo, se procedió con la ejecución pese a que estaba sin vida.

La condena de Zahra Ismaili, de 26 años, fue repudiada de manera internacional. La joven fue sentenciada tras haber sido declarada culpable del asesinato de un funcionario de inteligencia de Irán, quien fue denunciado por abuso sexual contra ella y su hija.

De acuerdo a The Times, el abogado de la mujer, Omid Moradi, detalló que Ismaili sufrió el infarto mientras veía como otros condenados eran ejecutados.

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Pese a que ya estaba sin vida en el piso, fue subida al andamio y colgada en la prisión de Rajai Shahr, en la ciudad de Karaj, a unos 32 kilómetros al oeste de Teherán.

Esto, porque la madre del acusado por violación hizo valer su derecho del “ojo por ojo”, el que en esta situación se aplicó permitiendo que pudiera patear la silla que sostenía las piernas de la condenada y proceder con la pena.

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